"No nos van a echar, se lo garantizo"

"No nos van a echar, se lo garantizo"
Lo dijo el jefe de Gabinete en el Congreso; acusó a Cobos y a Carrió como los líderes de un supuesto plan de desestabilización
Fiel a su estilo, frontal y provocador, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, no se anduvo ayer con evasivas: denunció que los cortes en las calles y los recientes desórdenes sociales, que sumieron a la Capital en un caos de tránsito, "no tienen nada de casuales" y advirtió que el Gobierno "está investigando" quién los fogonea. Y remató: "Si lo que están pensado es que nos vamos a ir o nos van a echar, que se saquen la idea de la cabeza, se lo garantizo".

El jefe de Gabinete aprovechó el recinto colmado y el informe mensual que brindó ante la Cámara de Diputados para reforzar, así, la teoría de un supuesto plan desestabilizador del Gobierno que agitó la presidenta Cristina Kirchner el lunes último. Eludió precisar quiénes, a su entender, provocan esos supuestos actos destituyentes, pero con sus alusiones fue evidente que apuntaba al vicepresidente Julio Cobos y a la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

También fue muy duro contra la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que anteayer concluyó su 65» Asamblea General en Buenos Aires con severas advertencias sobre una escalada de agresiones a periodistas y medios por parte del oficialismo.

"No nos confundamos: la SIP no es ni la OEA ni las Naciones Unidas; es una cámara empresaria y en su seno cobija a algunos hombres que han sido golpistas, quienes han derrocado a gobiernos o, por lo menos, se han callado ante los hechos, como en el caso de Honduras", fustigó Fernández.

Una lluvia de aplausos oficialistas coronó las palabras del jefe de Gabinete. Envalentonado, Fernández continuó: "Dirigentes que se dicen representativos de la comunidad andan con cartas por las embajadas, haciendo pasar vergüenza a los argentinos al denunciar cosas que sólo Dios sabe", criticó, en alusión a Carrió. Luego, embistió contra Cobos: "A eso debemos sumar que el vicepresidente de la Nación se dice representante de una parte importante de uno de los principales partidos políticos del país y se expresa delante de la SIP, que es una cámara empresarial".

"Yo no imagino, con todo respeto, a (Mariano) Rajoy en España yendo a la embajada argentina a entregar una carta que exprese que (José Luis Rodríguez) Zapatero hizo tal o cual cosa. Tampoco imagino a Teresa de la Vega enfrentando al gobierno de Zapatero", ironizó.

Fernández se sentía a sus anchas en el recinto; era la primera vez que, como jefe de Gabinete, cumplía con el demorado informe de gestión a la Cámara baja, como le ordena la Constitución. Arrancó con un detallado análisis de la situación económica actual, y si bien admitió una caída en el superávit fiscal, de la actividad industrial y de la inversión en el último año producto, a su juicio, de la crisis internacional, sostuvo que en nuestro país su impacto fue menor que en otras naciones de la región, como Brasil o Chile. Esto fue gracias a la política fiscal expansiva que instrumentó el Gobierno, argumentó, y auguró que el año próximo habrá un repunte en el consumo interno, en la actividad industrial y en el empleo.

Desafío opositor

Pero la oposición no se conformó con este panegírico oficial. Y desafió a Fernández con temas no previstos en el temario acordado con el oficialismo, como el flagelo de la inseguridad. El funcionario no esquivó los dardos y apuntó contra los medios.

"Si se lo quiere ver desde el punto de vista de lo truculento que ofrecen los medios de comunicación, seguramente tiene razón. Pero como yo no soy como «mamá Cora», que piensa que si lo dicen los diarios debe ser cierto, me remito a los análisis internacionales: la media de América latina habla de 25 homicidios por año cada 100 mil habitantes. ¿Saben cuántos homicidios por año cada 100 mil habitantes tiene la ciudad autónoma de Buenos Aires? Tiene 3,9", dijo.

El funcionario defendió, además, la política oficial de no reprimir las manifestaciones sociales. También la reforma política que envió al Parlamento. En este sentido, calificó de "impracticable" la instrumentación de la boleta única que propone la oposición para reemplazar la boleta sábana y justificó las restricciones para la creación de partidos políticos. "Queremos crear un sistema de partidos sólido, no una kermesse de sellos de goma", enfatizó.

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