Los echados admiten errores

Tres días después de ser destituidos por Raúl Castro de sus puestos de vicepresidente y canciller, respectivamente, Lage y Pérez Roque hicieron un mea culpa. Y juraron fidelidad, una vez más, al Partido Comunista, a Fidel y a Raúl.
La misteriosa salida de dos de los funcionarios más populares de Cuba sumó ayer un nuevo condimento. El ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex vicepresidente Carlos Lage publicaron ayer sus cartas de renuncia y descartaron cualquier enfrentamiento o enojo con los hermanos Castro. “Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad”, escribió Lage. Su compañero lo secundó con palabras similares. Los dos renunciaron a todos los cargos que les quedaban en la dirección del Partido Comunista Cubano (PCC) y a su banca de diputados en la Asamblea Nacional. Antes de poner sus firmas juraron fidelidad, una vez más, al partido, a Fidel y a Raúl.

Desde el lunes, cuando se conoció la mayor reforma de gabinete desde mediados de los noventa, los cubanos se levantan y corren a comprar el diario. Intentan entender qué fue lo que pasó con dos de los referentes de la nueva generación de dirigentes revolucionarios, según los había definido el mismo Fidel Castro hace algunos años. Ayer se encontraron con más confusión. En las primeras tres páginas, el diario oficial Granma desplegaba una larga reflexión del veterano dirigente cubano sobre su reciente encuentro con el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández. Habló de historia, uno de sus temas preferidos, hizo chistes y agradeció la visita. “Quiso una foto de cámara digital. Se buscó una y se tomó la imagen. Cuando me dijo que no quería exponerse a que lo desmintieran, le respondí bromeando que nadie correría ese riesgo, porque sabían que yo podría montar en avión y aterrizar en un país vecino”, relató el veterano dirigente cubano, unas horas después de que el gobierno dominicano publicara la foto de los dos líderes en su página web. En la imagen se ve a Castro menos flaco que antes, de pie, con un equipo de deporte azul y blanco, junto a su aliado caribeño.

Dos páginas más adelante, el mismo diario publicaba las cartas de renuncia de Lage y Pérez Roque. Los dos ex funcionarios hacen referencia a una reunión de la dirección del PCC, en la que se habría discutido su gestión y, posiblemente, su salida del gobierno. “Considero que fue justo y profundo el análisis realizado en la pasada reunión del Buró Político”, fue lo único que mencionó Lage. Pérez Roque, por su parte, tampoco dio más detalles. “Reconozco plenamente que cometí errores, que fueron analizados ampliamente en dicha reunión”, escribió.

Lo único que no queda claro de la carta de Lage es si, después de renunciar a todas sus responsabilidades en el ejecutivo, el legislativo y el PCC, asumirá en el futuro otro cargo. “Puede usted estar seguro de que mi nuevo puesto de trabajo será una oportunidad para continuar sirviendo a la Revolución y siempre, como hasta hoy, seré fiel al Partido, a Fidel y a usted”, concluyó, dirigiéndose al presidente Raúl Castro.

Las palabras de los ex funcionarios parecieron responder a las indirectas críticas que les lanzó su mentor el martes pasado. “La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno”, había escrito Fidel Castro en una reflexión más corta que la de ayer.

Mientras el misterio y la duda siguen sobrevolando la decisión de Raúl Castro, el sucesor de Pérez Roque, Bruno Eduardo Rodríguez Parrilla, comenzó por transmitir tranquilidad a los aliados de la isla. “Habrá continuidad en los acuerdos”, dijo el canciller español Miguel Angel Moratinos que le comunicó por teléfono el miércoles por la noche su par cubano.

La nueva cara de Cuba hacia el mundo no es ningún improvisado. Es un abogado de carrera con décadas de experiencia en temas internacionales. Primero fue jefe de relaciones internacionales de la juventud comunista y luego trabajó en esa área para el segundo diario de tirada nacional, Juventud Rebelde. Allí era el segundo del antecesor de Pérez Roque en la Cancillería, Roberto Rabaina. Su ascenso en el partido lo hizo ganador en 2004 de la dirección de la embajada cubana ante la ONU en Nueva York.

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