"Nos echaban en cara la indefinición política"

Para celebrar los 40 años de su primer disco, Miguel Cantilo y Jorge Durietz vuelven a ser Pedro y Pablo, al menos para dos recitales en el Maipo, los miércoles 17 y 24.
La carrera del dúo Pedro y Pablo es, cuando menos, singular y llena de movimientos inesperados que escapan el control de Miguel Cantilo y Jorge Durietz. A fines de los años 60, debutaron en el ambiente del café concert y una serie de censuras y prohibiciones los fue empujando hacia el lado del naciente rock local. Ya separados, vivieron experiencias comunitarias post-hippismo y también el exilio, pero al regresar al país descubrieron que una generación nueva los había elevado a la categoría de leyenda, y así recorrieron los años 80 entre vaivenes de popularidad masiva e indiferencia.

Cada uno tuvo una carrera solista, pero hubo reuniones aisladas, la última en 1997. Hoy, en coincidencia con los 40 años de su disco debut y una especial reedición en CD con temas inéditos que se descubrieron casi por casualidad, vuelven a juntarse. Anunciaron un recital para este miércoles en el teatro Maipo, pero ya tuvieron que agregar otra función para el miércoles 24, "a pedido del público". Una vez más, su reunión puntual quizás se extienda un poco.

Según Durietz: "Este encuentro fue propiciado porque nos anunciaron que iba a salir el disco, y Miguel me llamó para ver si me parecía potable hacer una presentación para apoyar la salida del álbum. Otras veces habíamos hablado de hacer cosas juntos nuevamente, pero no coincidían los tiempos: él estaba con sus proyectos, yo con los míos. Y ahora estamos habilitados para hacerlo y nos pareció piola. No es muy habitual cumplir 40 años de carrera, con intermitencias y todo".

Cantilo agrega: "No es una reunión para grabar canciones nuevas ni nada de eso. Es nada más celebrar los 40 años con estos conciertos, si es posible en diferentes lugares del país y en el exterior, si es posible, también. Pero por ahora no hay un proyecto más allá de eso".

–¿Les impresiona que las letras de 1969 sigan teniendo vigencia?

MC: –Creo que pasa en todo el mundo, no sólo acá. No es que haya países que se han modernizado y han encontrado la sociedad justa y la equidad; ¡Suecia debe de tener los mismos problemas que hace 40 años! Entonces es lógico que acá nos enfrentemos a los mismos temas irresueltos.

–¿Fue un privilegio inusual participar de los inicios del café concert, el rock y comunidades como la famosa casa de Conesa?

MC: –Sí. Era una época de proyectos que se iniciaban, y nos tocó agarrarlos de arranque.

JD: Para nosotros fue como una escuela estar en La Fusa con artistas ya consagrados como Horacio Molina, Susana Rinaldi, Nacha Guevara, Carlos Perciavalle, Antonio Gasalla, Amelita Baltar con Piazzolla, Jorge Schussheim y Jorge de la Vega. Después, en la casa de Conesa, cuando vinieron a vivir los chicos de La Cofradía de la Flor Solar, fue una introducción al movimiento del rock nacional.

MC: –Y las experiencias que hicimos en el sur y todo eso fueron también fundacionales. Eran balbuceos, como experimentos.

–¿Y la droga dónde apareció, en La Fusa o en Conesa?

MC: –La fusa no era un ámbito drogón, más bien alcohólico.

JD: –Teníamos 18 años y nos cuidaban un poco.

MC: –La droga era algo que se iba infiltrando en la sociedad, la posibilidad de experimentar no sólo con marihuana sino, por ejemplo, con LSD a través de los experimentos que venían haciendo los psicoanalistas. Era una droga que se vendía bajo receta pero que uno podía conseguir sin receta, como tantos ansiolíticos o adelgazantes o hasta jarabes para la tos. Empezaba la evasión a través de la droga de una sociedad terriblemente pacata, aburrida y represiva. Al principio era como una moda y nosotros adherimos a eso como una moda peligrosa, porque estaba altamente penalizada y creo que tuvo su costado combativo. Muchas veces lo hablé con militantes de Montoneros: me acuerdo de uno que decía que los distraía de su actividad bélica, digamos, o de sus planes de combate.

JD: –Mi acercamiento fue una sed de conocimiento: buscaba una manera diferente de percibir las cosas, a ver si veía algo nuevo. Hoy en día las drogas se usan para delinquir, combatir la inseguridad personal o joder. Creo que no buscábamos la evasión.

–Los rockeros no eran militantes y no eran bien vistos por los militantes, ¿no?

MC: –El rockero en general era tomado como un delirante. Y si bien una frase de Moris o de Javier Martínez bajaba una línea social muy clara, nos echaban en cara la falta de definición política.

JD: –Lo que más nos echaban en cara era el no compromiso a tomar una actitud armada.

–¿Perdieron amigos en esa época?

MC: –Sí. Perdí varios amigos, algunos en el momento mismo y otros por las secuelas de la represión.

JD: –A algunos amigos los mató la represión y a otros la droga.

Arqueología en los archivos CBS

Un defecto de todas las compañías discográficas en Argentina es no haber tenido la perspicacia de guardar las cintas originales de al menos los discos más vendedores de cada género. No sólo se borraron prácticamente todos los llamados "multitrack" (las tomas originales en cada pista, antes de realizar la mezcla), sino que incluso hay algunos casos en los que ni siquiera se conservan los "masters" con lo mínimo de dos canales estéreo.

La gente de CBS, a la hora de armar las reediciones en CD durante los últimos 15 años, se encontró con gemas olvidadas, de las que ni se conocía su existencia. Y eso es lo que halló Alfredo Rosso al armar un compilado en 1996 y la reedición actual de Yo vivo en esta ciudad: tres canciones inéditas ("Sólo cambiando tu mente", "Tu soledad" y "Candombe de más allá", este último sin voces, que agregaron ahora), además de la versión original de "Caen la tarde y los hombres".

Así, esta versión 2009 no sólo trae los 12 temas originales del vinilo (con los hits "Yo vivo en esta ciudad", "¿Dónde va la gente cuando llueve?" y "La marcha de la bronca"), sino también simples posteriores y lados B como "En este mismo instante", "Pueblo nuestro que estás en la tierra", "Los caminos que no sigue nadie", "Tiempo de guitarra" y "Catalina Bahía", que en CBS les dijeron que era "pornográfica" y les devolvieron el contrato.

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