Duros cruces con los micrófonos apagados

En el tercer y cuarto corte, Juez y Mondino se insultaron por las acusaciones mutuas de corrupción.En el cierre, Mestre se enojó con Juez por las críticas a la gestión de su padre.Detrás de la escena, todo fue tenso.
e dijeron de todo. Estaban los micrófonos apagados y aprovecharon para insultarse, con tres cruces tan breves como cargados de tensión y violencia contenida. Luis Juez fue protagonista de los tres rounds, los dos primeros con Eduardo Mondino y el restante con Ramón Mestre.

Round uno. Terminó el tercer bloque, Juez y Mondino se habían dedicado más a endilgarse mutuamente corrupción que a contestar las preguntas del público.

Jorge Cuadrado pidió el corte y Mondino espetó.

–De mí no podés decir una palabra, no te voy a permitir que me digas corrupto.

–Aunque tengas la cara poceada, sos un caradura. Viviste de arriba 10 años, hacete cargo –desafió Juez.

–Hacete cargo vos de todo lo que hiciste, chanta, charlatán de feria –espetó Mondino.

Apareció la legión de asesores y cada uno se quedó musitando de todo sobre el otro.

Round dos. Final del cuarto bloque. Mondino le había endilgado a Juez corrupción por "comprometer el futuro de la Municipalidad" de Córdoba por las designaciones de personal.

–¿¡Qué me pedís que rinda cuentas!? Vos vas a ir preso –se despachó Juez apenas se habían apagado los micrófonos.

–¿¡Qué podés decir de mí, callate!? No podés decir una palabra –retrucó Mondino.

–Vos no podés hacer callar a nadie –tiró Juez, mientras los asesores volvían a hacer como los árbitros que piden break a los boxeadores.

Round tres. Alegatos finales. Mestre le endilgó el pasado menemista a Juez y el manejo de personal de la Municipalidad y el líder del Frente Cívico le reprochó que el "papá del niño Mestre" había comprometido las finanzas con las designaciones.

Estaban Cuadrado y Carlos Jornet, director de La Voz del Interior, haciendo el cierre, y de atril a atril, en voz baja, Juez y Mestre (cuyos micrófonos estaban apagados) protagonizaron este diálogo.

–Es una bajeza lo que acabas de hacer en el Día del Padre. No tenés ética –le dijo Mestre.

–Tendría que haber dicho más cosas –contestó Juez.

–Sos un mentiroso, mentís descaradamente –insistió Mestre.

–Vos te equivocás a quien le tenés que pegar –masculló Juez.

Y cuándo las cámaras se apagaron, Mestre se abrazó con Oscar Aguad, al que le decía al oído con lágrimas en los ojos: "No me puede hacer esto en el Día del Padre".

Calentamiento. Antes de los rounds que no se escucharon al aire, detrás de cámara todo fue mucho más tenso que lo que se vio al aire. No hubo saludos y la trastienda fue exactamente inversa que en el cordial cruce de hace dos semanas, cuando fue el turno de los candidatos a diputados nacionales.

Mestre llegó primero y fue el único que se maquilló, unos 40 minutos antes de ir al aire. Mondino fue el el segundo, 20 minutos antes de las 22, y espero en el hall de entrada al estudio, en busca de tomar contacto con la menor cantidad de gente que andaba dando vuelta por Canal Doce.

Juez lo imitó. Llegó cinco minutos después, entró directamente al estudio y se fue al atril que le habían sorteado, sin saludar a nadie.

Accastello entró un par de minutos después, con una sonrisa que no escondía la misma tensión que tenían sus contrincantes.

Esos minutos previos a ir al aire fueron de nervios al borde de la crispación. Casi ni se saludaron y apenas escucharon las instrucciones de la asistente de piso, Viviana Gianinetto, sobre las cámaras que le correspondían y la señal de los tiempos.

También en esos minutos se violentaron los acuerdos previos respecto de la cantidad de asesores que cada candidato podía tener en el estudio.

Los juecistas, que habían ubicado en el espacio reservado para los acompañantes a Norma Morandini, dos hijos de Juez y el escribano Gustavo Boccolini, decidieron dejar un numeroso grupo de asesores detrás de las cámaras.

El Frente para la Victoria, cuyas principales espadas fueron el secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, y el consultor del equipo de Duda Mendonça, Dante Matussi, también dejó al grupo de comunicación de Accastello en el piso.

Accastello fue el que menos asesoramiento recibió en los cortes. Apenas unos breves diálogos con Jaime.

Mondino tampoco recibió muchos consejos. A la que más escuchó es a su esposa, la periodista Carolina Perín.

A Mestre y a Juez lo rodearon sendos numerosos grupos de asesores y allegados, que intercambiaron consejos estratégicos con contención afectiva.

Los asesores juecistas se preguntaron en el primer corte si había que mantener esta decisión de no preguntar a los rivales. "Podés parecer soberbio", le dijeron, pero Juez decidió seguir en la suya.

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