Duros combates en Afganistán

Fueron los peores enfrentamientos desde comienzos de año. El mayor combate fue en Helmand, luego de un atentado en el que mataron a un diputado y a tres de sus custodios. Hubo operaciones militares y allanamientos en Kabul.
Al menos 40 militantes talibán y diez policías afganos murieron ayer en los combates más intensos en lo que va del año. A pesar de que el presidente norteamericano Barack Obama anunció recientemente que están analizando un posible acercamiento con el movimiento talibán, al que derrocaron hace ocho años, la intensidad de la guerra no disminuye en Afganistán.

Ayer se registraron fuertes combates desde el sur del país hasta el norte. En el mayor enfrentamiento, 30 milicianos talibán murieron en la sureña provincia de Helmand, un bastión de los insurgentes, en el mismo distrito y el mismo día en que atentaron contra un diputado antitalibán. Según informó el ejército estadounidense, además del dirigente afgano murieron dos de sus guardaespaldas y un policía.

Hacía más de dos meses que no registraban combates tan sangrientos en el país. El último fue el 7 de enero, cuando 32 supuestos insurgentes murieron en una ofensiva de las tropas de la OTAN cerca de Kabul, la capital del país.

En otro combate, tropas afganas y estadounidenses mataron a siete militantes talibán en la provincia de Farah, en el sudoeste del país, según informó el gobierno provincial de Rohul Amin. Según el ejército estadounidense, otros tres milicianos cayeron en una operación contra una célula insurgente dedicada a la confección de bombas para atacar objetivos en Kabul.

Mientras tanto, en el norte del país, cerca de la frontera con Turkmenistán, la policía afgana se enfrentó a un comando talibán. “Murieron un jefe de distrito y nueve policías”, informó el jefe de la policía de la provincia de Jawzján, Jalil Aminzada. Las autoridades locales no informaron de ninguna baja entre los milicianos insurgentes.

Ante la ola de atentados, combates y muertos, el gobierno afgano advirtió que en los próximos días aumentará la violencia del país. En los últimos meses, las cifras habían disminuido. Sin embargo, no se trataba tanto de un éxito en la estrategia militar de la OTAN sino de las estrictas temperaturas del invierno afgano, que dificultaban las operaciones de la insurgencia.

Ahora, el invierno está terminando y en Kabul ya avizoran un nuevo año violento. Por eso, en el gobierno afgano están esperando ansiosos que Estados Unidos y la Unión Europea anuncien la nueva estrategia militar, como adelantó Obama hace unas semanas. Según dijo, antes de la Cumbre del Grupo de los 20 a principios de abril en Londres, terminarían de cerrar los últimos detalles. El mandatario estadounidense ya adelantó que aumentarán significativamente el número de tropas de la misión de la OTAN, pero aún resta definir de qué país vendrán.

El otro eje, que podría cambiar el actual escenario en Afganistán, es si Obama logra convencer a sus aliados europeos de la necesidad de acercarse a la cúpula talibán para formar un frente contra Al Qaida, una estrategia similar a la que utilizó George Bush el año pasado en Irak.

Comentá la nota