Duro revés para Obama en su primer test electoral: perdió en dos estados

Los republicanos ganaron el estado de Virginia y se imponían en Nueva Jersey.
Las elecciones de ayer para elegir a gobernadores en dos estados clave de EE.UU. se transformaron en una especie de referéndum para Barack Obama. El panorama no es el mejor para el primer presidente afronorteamericano de ese país: los demócratas perdieron en Virginia y también fueron superados en Nueva Jersey, donde la Republicana Christopher Christie se impuso con el 49% de los votos.

Si bien su nombre no estaba en ninguna de las boletas, los electores fueron a las urnas influenciados por la políticas que comenzó a instrumentar Obama desde que llegó a la Casa Blanca en enero, y también por las que no instrumentó o que instrumentó pero con malos resultado. Ayer, al cierre de esta edición, los sondeos marcaban una fuerte participación de independientes que, esta vez, habían preferido a los republicanos.

La Casa Blanca intentó negar que estas elecciones se trataran de una consulta sobre la gestión de la administración Obama, justo cuando hoy se cumple un año de la elección que lo llevó a la presidencia. Su vocero, Robert Gibbs, dijo que no creía que "esta elecciones dieran una idea de lo que puede llegar a pasar en el 2010; de la misma manera que las elecciones del 2001 no dieron una idea de lo que le pasó a George W. Bush en las elecciones del 2002."

Sin embargo, fue interesante observar cómo algunos candidatos demócratas intentaron distanciarse de Obama y de sus políticas, mientras que otros pidieron al presidente que participara activamente en sus respectivas campañas.

Por ejemplo en Virginia -que es un estado muy conservador y donde hay una gran cantidad de militares y de veteranos-, el candidato a gobernador demócrata, Creigh Deeds, se cuidó mucho para ubicarse ante sus electores en el bando de los que prefieren alejarse del actual presidente. Durante su campaña y frente a la preocupación de sus electores por lo que perciben como una intervención cada vez más peligrosa del Estado en la economía, se mostró casi como un opositor al presidente. Para muchos de los que votaron ayer en Virginia, la política de Obama es demasiado "socialista". Le tienen pavor a su reforma sanitaria porque piensan que va a terminar con sus seguros de salud privados. De hecho, el candidato a gobernador republicano, Bob McDonnell, le llevó a Deeds dos dígitos de ventaja en las encuestas que se conocieron durante toda la campaña electoral. Y, por primera vez en ocho años, la gobernación de Virginia anoche quedó en manos de un republicano.

Por el contrario en New jersey, el único candidato a gobernador demócrata que se presentó a la reelección, Jon Corzine, hizo todo lo que pudo para que los electores lo asocien con Obama.

El presidente no lo defraudó. Obama viajó varias veces a ese estado. Más aún, uno de los gurúes de la campaña electoral del propio Obama, Joel Benenson, asistió al candidato. Sin embargo, hasta último momento su victoria no estaba asegurada. Mientras que algunos sondeos indicaban que se impondría sobre su rival republicano, Christopher Christie, los primeros resultados mostraban lo contrario.

Todos los analistas coinciden en afirmar que cuando la legisladora local republicana en el estado de Nueva York, Dede Scozzafava, decidió bajarse de la carrera a diputada el sábado pasado, desde la Casa Blanca intentaron convencerla de que apoyara al candidato demócrata Bill Owens y no al candidato del partido conservador, Doug Hoffman. Este giro de Scozzafava provocó una profunda crisis en el seno del partido republicano a nivel local.

El presidente de ese partido, Michael Steel, pronosticó que los resultados electorales serán una prueba no sólo para el presidente Obama sino también para su propio partido. "Este gobierno está tan fuera de la realidad, que eso va a quedar en evidencia en las urnas. Yo estoy muy feliz por lo que sucede", dijo el político conservador.

Por su parte, el estratega Benenson restó importancia a estas elecciones diciendo que son "episodios aislados" en el mapa político de EE.UU. Lo cierto es que esta elección tiene su propia dinámica: "La gente quiere elevar a nivel nacional resultados electorales que son locales," insistió.

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