Duro rechazo de los ecologistas

Las ONG ambientalistas calificaron el acuerdo de "catástrofe" y criticaron a Obama
COPENHAGUE.- Las ONG ambientalistas opinaron ayer que el acuerdo alcanzado en la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático es realmente una catástrofe, un fiasco total, una traición y finalmente un fracaso.

De Greenpeace a Amigos de la Tierra, de World Wildlife Fund (WWF) a Oxfam y Christian Aid el grito es uno sólo y unánime: el acuerdo es peor en relación con el ya imperfecto Protocolo de Kyoto (1997).

El más sarcástico fue el director general de Greenpeace Francia, Pascal Husting, quien afirmó que "si existe un político que tenga el coraje de hablar de éxito, ganará la Palma de Oro al mejor mentiroso del año".

Y hasta puso en duda también al presidente estadounidense, Barack Obama, al afirmar: "No creo más en la fábula de Obama brillante jugador de ajedrez. Esto ha sido un fiasco total".

Los responsables de las principales organizaciones presentes en Copenhague, en una conferencia de prensa conjunta, con la etiqueta de la red ambientalista Climate Action Network,se manifestaron completamente en desacuerdo con el entendimiento.

"Este es un no acuerdo, elaborado por un grupo de países en una habitación cerrada", dijo Kim Carstensen, secretario general de WWF International.

Antonio Hill, enviado por Oxfam, puntualizó: "Esto no podría llamarse acuerdo. Cualquier cosa que sea, ciertamente difunde y extiende la rabia en el mundo".

El keniano Mohammed Adow manifestó que "debería haber sido un proceso democrático, hecho por la ONU. Aquí estamos frente a un pedazo de carta escrito por un club exclusivo y para sus intereses".

"Vengo del norte de Kenya, donde la gente sufre hambre y sed porque no llueve. Los países ricos no fueron capaces de confeccionar un entendimiento que diera seguridad al mundo", dijo Adow.

Para el sudafricano Kumi Naidoo, nuevo director general de Greenpeace, el texto acordado "significa condenar a los habitantes de las pequeñas islas. ¿Qué hubiera pasado si los efectos de la catástrofe se hicieran sentir en Manhattan, París o Berlín?".

"No existió sentido de urgencia porque quien sufrirá las consecuencias es pobre; no es una potencia militar", concluyó Kumi Naidoo.

La cumbre de Copenhague quedó marcada además por el caos organizativo y una férrea actuación policial para frenar las protestas.

La decisión de la ONU, responsable principal de la conferencia, de permitir la acreditación de 46.000 personas en el Bella Center, tres veces más que la capacidad del escenario de la cumbre, provocó durante varios días un colapso de los accesos que dejó mal parado al organismo.

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