Duro de destronar.

Duro de destronar.
SUPERWELTER CMB / MARTINEZ RETUVO EL TITULO ANTE EL PUERTORRIQUEÑO CINTRON: Maravilla le dio una lección y lo tiró por diez segundos, pero no le dieron el KO. Le sacaron un punto y dos jurados vieron empate. Igual festejó.
Hay una vieja broma del boxeo que dice que uno es tan visitante que si en casa ajena noquea, le dan la pelea empatada. Más allá de que la fecha de vencimiento prescribió hace rato, en la madrugada del domingo se puso más en boga que nunca. El ring montado en el BankAtlantic Center de Sunrise, en las afueras de Fort Lauredale, fue escenario de uno de los hechos más oscuros en años.

El desaguisado comenzó cuando se iba el séptimo round de la primera defensa del cetro interino superwelter CMB por parte de Sergio Martínez ante el puertorriqueño Kermit Cintrón. Maravilla, en pleno control de la pelea, le metió un excelente uno-dos al boricua quien cayó en cámara lenta. El árbitro Frank Santore Jr. tomó la cuenta del timekeeper en seis segundos y claramente se le escuchó completarla por el micrófono. "Siete, ocho, nueve, diez. Out", le dijo el referí de Florida al ex campeón mundial welter junto al toque de campana (luego lo negaría), mientras un camarógrafo de HBO entraba al cuadrilátero para seguir el festejo del quilmeño. Durante más de un minuto, Martínez fue ganador por KOT hasta que una voz desde el ring side le ordenó a Santore que el show debía continuar.

Así se reeditó la escena del 3 de julio de 1993, en Seúl, cuando el chaqueño Carlos Salazar le estaba dando una paliza al surcoreano Moon Sung Kil y Tony Gibson decidió parar el combate. A los gritos (los testigos dicen que hasta hubo un arma), el árbitro de Las Vegas fue "convencido" para que la pelea siguiera. El local llegó de pie a los 12 asaltos y retuvo el cetro supermosca CMB.

Volviendo a Florida, los dos boxeadores salieron al octavo como si nada hubiera pasado. El zurdo Martínez (69,510 kilos) mantuvo el control como había hecho en las cinco vueltas previas, luego de dejarle el comando de las acciones a Cintrón (69,850 kilos) en las dos primeras. Ganándole los anticipos con su derecha veloz, Martínez le había provocado sendos cortes y marcó el ritmo.

Sesenta segundos antes de que sonara la campana final, Santore se mandó la segunda metida de mano en el bolsillo a Martínez, al descontarle un punto por pegar en la nuca, una medida que pareció excesiva. Desde el rincón del argentino no parecía algo terrible. "Sergio lo dominó, lo tiró por toda la cuenta y, cuando a Cintrón lo hicieron volver a la pelea, siguió martirizándolo. Ese muchacho no podía más. Tal vez le faltó pegar un poco más, pero no hay reproches para Sergio", explicaría su entrenador, Gabriel Sarmiento.

Hasta que se dieron a conocer las tarjetas de los jurados. Tom Kaczmarek, el único "importado" (es de Nueva Jersey), vio al quilmeño con la ventaja que le dieron la mayoría de los medios de prensa mundiales: 116-110. Entonces, lo insólito: los impresentables jueces locales Ged O'Connor y Peter Trematerra coincidieron en un salomónico 113-113 para decretar un empate mayoritario. "Es una vergüenza. Le contaron diez y ni así me dieron ganador", se quejó Maravilla, que quedó con un récord de 44-1-2 (24 ko) y con su porción de cinturón. Todo un caradura, Cintrón (que pasó a tener un historial de 30-2-1, 27 ko) hasta se animó a decir que lo habían robado.

Comentá la nota