Los durmió todos.

La Selección llegó a la altura de Quito cerca de las 22.30 de Buenos Aires, con Maradona a la cabeza, para el partido de mañana a las 18 contra la difícil Ecuador. Fue recibido por algunos hinchas y después iba a dar una conferencia. Se sentó frente a los micrófonos, dio un monólogo de 30 segundos y se fue, con una sonrisa.
Era la llegada de la Selección a Ecuador. Eran cerca de las 22.30 cuando el micro llegó al hotel donde se hospedó la Argentina en Quito. Mucha expectativa, por el partido (clave para las dos selecciones) y por la presencia de Maradona. Había muchos periodistas en el hotel y móviles en vivo esperando la palabra del entrenador, que había hablado en Buenos Aires después del 1-0 a Colombia. Ahí, claro, Olé con la Selección.

Bajó del micro y se fue a cenar con todo el grupo. Cuando iba a salir a dar la conferencia, miró la cantidad de periodistas que había y la gente que merodeaba, dio media vuelta y se volvió hacia adentro. ¿Y entonces, adiós? No, cerca de 20 minutos después dio la cara y se sentó como para escuchar preguntas. Pero... Medio a las apuradas, frente al mícrófono, dijo que "disculpas por la hora, espero que mañana sea un gran partido de fútbol. No tengo más nada que decir. Buenas noches". Se paró, cansado después de un viaje de más de seis horas, y se fue. Flor de gambeta a la prensa local, y también a la argentina, con la que tiene un contacto más cotidiano. Nadie entendía nada, todos esperaban escucharlo un rato más.

Así dio flor de gambeta y durmió a todos. Y se dspidió con el "Buenas noches".

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