Con duras críticas a Carrió y a Giustiniani, el socialismo K repudió el acuerdo electoral

Antes del encuentro entre la Coalición Cívica y el socialismo, Basteiro dijo a lanacion.com que el presidente del partido "privilegia su interés" y tildó a la líder de la CC de "egoísta y paranoica"; González fustigó el "giro a la derecha" y pronosticó que el frente tendrá un "pobre desempeño" en 2009
Se disgustan cuando la letra "k" aparece junto a sus nombres para ubicarlos en el mapa político. Son los dos máximos referentes de lo que el innovador diccionario kirchnerista bautizó como "socialistas K", ese grupo de dirigentes del partido de Alfredo Palacios que cerraron filas con la Casa Rosada, algunos allá lejos en 2003 y otros en el transcurso de los últimos cinco años.

El diputado Ariel Basteiro (Encuentro Popular y Social-Buenos Aires) y el secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete, Oscar González, virtual segundo de Sergio Massa, cuestionaron sin medias tintas el acuerdo electoral que hace dos semanas sellaron Elisa Carrió y Gerardo Morales, y al que socialismo se sumará esta tarde en una reunión que encabezará el presidente del partido, Rubén Giustiniani.

Arremetieron contra los líderes del Partido Socialista y de la Coalición Cívica por igual, buscaron minimizar su peso real en las elecciones del año próximo y criticaron el "giro a la derecha" que, aseguran, está haciendo su partido de origen.

"Conveniencia e interés". "El acuerdo es poco conveniente para el socialismo. Sólo se lleva adelante por conveniencia e interés de Giustiniani. No hay que perder de vista que en 2009 se eligen senadores en Santa Fe y Giustiniani está tratando de asegurarse una banca. Queda claro que poco le importa el posicionamiento y perfil del partido", embistió Basteiro en diálogo con lanacion.com. "Giustiniani tiene una actitud mercantilista. Mañana puede estar más kirchnerista que el propio Kirchner si eso le da alguna conveniencia", añadió molesto.

En el mismo tono, planteó que el acercamiento del socialismo a la UCR orgánica y a la CC "va en contra" de la tradición del partido. "Están conformando un frente de centroderecha. Históricamente, el socialismo fue constructor de alianzas y acuerdos enmarcados en un perfil progresista de centro izquierda. Pero, desde hace dos años avanza para unificarse con lo peor y más conservador de la UCR y con Carrió, lo que implica un giro ideológico muy profundo", alertó.

"Nada serio". Los dardos de Basteiro alcanzaron, también sin piedad, a Carrió. "Su ataque de mística, personalismo, paranoia y egoísmo está mucho más asentado y es mucho peor que el que ya demostraba en 2001 cuando fundamos el ARI. Conociéndola, sé que no puede estar construyendo nada serio a futuro. Esa mujer no está bien", disparó.

Aunque claramente menos duro, también González apuntó contra Carrió. "Respeto a Carrió, pero la perspectiva de la Coalición Cívica de los últimos años nada tiene que ver con la tradición del socialismo o del radicalismo", comenzó. Enseguida, precisó: "El socialismo es un partido laico, de izquierda y progresista. El radicalismo es laico, progresista y de centro. La mejor perspectiva para ambos, lo más razonable si respetamos sus tradiciones, sería que esas dos tradiciones populares confluyeran con el PJ progresista que representan los Kirchner y no con un espacio de centroderecha como la Coalición Cívica. Se está dando un peligroso giro a la derecha".

A la hora de los pronósticos para 2009, tanto Basteiro como González dejaron clara su desconfianza y buscaron minimizar el alcance real del flamante frente electoral.

"Tengo dudas muy severas de que este intento de coalición entre tradiciones claramente incompatibles prospere. Soy muy incrédulo respecto de que pueda funcionar. Aún cuando esta hipótesis de acuerdo se materialice, le auguro un pobre desempeño electoral", avizoró González en declaraciones a lanacion.com.

Factor Binner. El funcionario apoyó su diagnóstico en que "la mayoría de los distritos" del socialismo "se oponen al frente". "Esto lo rechazan la Capital, Buenos Aires, Córdoba y Santa Cruz", enumeró.

En este punto, añadió que para completar este panorama aparece la posición del gobernador santafecino Hermes Binner. "De ninguna manera va a aceptar subordinarse electoralmente a los planteos de centroderecha y mucho menos quedar relegado. No aceptaría ser vicepresidente de nadie. Binner ya reflejó claramente su discrepancia con el acuerdo", aseguró.

Para González, algunos dirigentes que acompañan a Carrió son parte de la explicación del "fracaso" electoral que pronostica. No veo al socialismo de la Capital, por ejemplo, integrando una lista que encabecen [Alfonso] Prat Gay o Patricia Bullrich", graficó.

Vidrio. Como contrapartida, Basteiro no dudó de que el kirchnerismo ganará las elecciones del año próximo. "El acuerdo [entre Carrió, la UCR y el PS] tal vez logre expresar a un sector social y urbano y puede llegar a contener una masa de votos importante. En ese amontonamiento, más vale que van a sacar más votos que en 2007. Pero no los une la coincidencia con un proyecto ni la ideología, sino sólo tener un diputado más. Tienen corta vida. De ninguna manera van a poner en peligro la mayoría kirchnerista. La gente no come vidrio. La alternativa política sigue siendo la que garantiza la gobernabilidad y eso es hoy el kirchnerismo", afirmó.

Orgullosos de la K

Casi con tanta energía como la que desplegaron para fustigar el acuerdo del socialismo orgánico con la UCR y con Carrió, González y Basteiro defendieron su condición de socialistas K, aunque se apuraron a aclarar que apoyan al Gobierno desde un espacio "crítico".

"Este es el gobierno más progresista de los últimos 30 años y lo está demostrando con pasos concretos como la recuperación del rol del Estado con el fin de las AFJP", planteó González, que incluso retomó el argumento oficial según el que la economía argentina "está en una situación relativamente ventajosa" para enfrentar la crisis.

Basteiro reconoció que el acercamiento de Néstor Kirchner al peronismo más ortodoxo "genera cierta resistencia", pero, enseguida, matizó: "El liderazgo fuerte de Nestor Kirchner garantiza una construcción abierta".

A la hora de las críticas, González admitió que "la brecha social entre ricos y pobres es un tema pendiente" y Basteiro apuntó al "manejo del Indec".

Comentá la nota