Dura queja egipcia por los africanos apaleados en Italia

Los choques ocurridos el último jueves entre inmigrantes ilegales africanos e italianos en Calabria continúan generando efectos políticos en Italia. Ayer, el gobierno conservador de Silvio Berlusconi afirmó que "nadie puede acusar a Italia de ser racista", mientras el diario del Papa, L'Osservatore Romano, publicó una crítica en la que se afirma que "Italia no ha superado nunca el racismo". En paralelo, Egipto presentó una dura protesta diplomática por la "campaña de odio y discriminación" contra los inmigrantes, especialmente las minorías árabe y musulmana.
En una nota, el canciller egipcio, Aboul Gheit, pidió a Roma que tomara "las medidas necesarias" ante los "episodios de violencia que son sólo una parte de las numerosas agresiones sufridas por inmigrantes y minorías en Italia".

Una primera respuesta la dio el ministro Umberto Bossi, líder de la Liga Norte, quien sugirió a los egipcios que se callaran. "Allí matan a los cristianos", explicó Bossi. Su mano derecha, el ministro del Interior Roberto Maroni, cambió ayer de música al hablar ante el Parlamento italiano y en medio de las protestas. El jueves, al desatarse la revuelta de los africanos en Rosarno (Calabria) por malos tratos y condiciones laborales cercanas a la esclavitud, había comentado que los graves desórdenes ocurridos se debían a "un exceso de tolerancia hacia la inmigración clandestina".

Maroni dijo que se investigaba lo sucedido, sobre todo la participación de la mafia calabresa, la N´drangheta, que -según los jueces de la región- había manejado los hilos de las represalias contra los africanos que causaron más de 60 heridos.

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