Dura pelea entre accionistas en el corazón de Repsol

La constructora Sacyr, con el 20% de la petrolera, busca destronar a Brufau.
El conflicto entre la dirección de Repsol y el grupo constructor Sacyr, su principal accionista, se ha transformado en una "guerra abierta", según algunos medios españoles. Abrumada por una deuda de 11.500 millones de euros, Sacyr ha chocado frontalmente contra el propósito del presidente de Repsol, Antonio Brufau, de reducir el dividendo por la caída de los resultados, y no aceptar el reclamo de Sacyr, la Caixa y otros accionistas de limitar los planes de inversión de US$ 12.500 millones hasta el 2012.

El principal objetivo de desinversión es YPF, una operación de venta que ya estaba anunciada pero sigue atascada. El presidente de Repsol señaló en Río de Janeiro que la empresa continúa interesada en desinvertir en YPF y estudia colocar parte de su capital en las bolsas de Nueva York y San Pablo. Brufau señaló que la inversión de US$ 15.000 millones que supone YPF es "demasiada" para el balance de Repsol, que, no obstante, quiere mantener una posición de control en la argentina. Añadió que Repsol no quiere "malvender YPF" y que la desinversión será hecha con "tranquilidad y sin perder el norte".

Repsol ya dio entrada en YPF a un socio local con la venta del 15% al grupo Petersen, lo que ha supuesto que "funcione mejor" y que haya dejado de ser un problema en Argentina, dijo Brufau.Hace dos años Repsol anunció su intención de sacar a bolsa un 20% de YPF, aunque la operación se paralizó debido a la inestabilidad de los mercados provocada por la crisis. "La salida a bolsa se hará tan pronto como veamos la oportunidad y en los mercados donde haya apetito de acciones como las de YPF", sostuvo Brufau.

Las relaciones Luis del Rivero, titular de Sacyr y Brufau, están bajo mínimos y algunos medios señalan que del Rivero y sus principales socios han comenzado a estudiar la posibilidad de promover la destitución de Brufau.

En Río de Janeiro el titular de Repsol se negó a limitar su plan de inversiones y vender activos para respaldar el dividendo. Brufau envió mensajes directos, y duros, a Sacyr y la Caixa, lamentando "ciertos rumores y ruidos" exhortando a contemplar la situación "con la perspectiva del tiempo " y reclamando "un pequeño sacrificio a todo el mundo para asegurar el futuro de Repsol".

"En una empresa grande no se puede ir improvisando. El plan estratégico (2008-2012) "es la Biblia. Aquí no hay tu tía", proclamó Brufau. Afirmó después que "una empresa grande no puede variar su plan estratégico en función de los vientos".

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