Dura derrota de Vicente y del juecismo tras no poder evitar que Crese opere afuera

El viceintendente pidió, pero no logró, que la oposición avale la iniciativa de los ediles juecistas de que todo convenio que la empresa municipal de higiene urbana celebre con organismos de otros distritos para prestar algún servicio, requiera de la aprobación del Concejo Deliberante.

Tras una caliente sesión en el Concejo Deliberante, ayer el titular del cuerpo y viceintendente de la ciudad, Carlos Vicente, no pudo persuadir a la oposición para que reconsidere la iniciativa juecista de condicionar convenios de Crese al aval del Concejo y sufrió así un duro revés.

"Trabajé mucho para que se cree esta empresa (Crese) y no quiero que se malogre. Por eso pido que habilitemos el tratamiento en comisión y trabajemos en una incorporación de este tipo", manifestó un eufórico Vicente tras solicitar el uso de la palabra por segunda vez desde que asumió en el cargo.

E inmediatamente agregó: "Si no se quiere poner esta propuesta (la solicitada por el juecismo) propongo una mía: una cláusula provisoria que limite a que la empresa tenga dos ejercicios superavitarios" antes de prestar servicios en otra jurisdicción.

Sorprendió la repentina incursión de Vicente en la sesión y hasta pareció el viceintendente pedir la palabra para defender lo que los 13 ediles juecistas no habían podido o no supieron defender.

En su estrategia mencionó la posibilidad de "resentimiento en el servicio que Crese presta" en la ciudad debido a que "40 de los 90 camiones de la empresa son alquilados" y está próximo a vencer el contrato de alquiler. Y siguió enumerando precariedades de la misma empresa que él forjó, en noviembre pasado, y de la cual hablaba "maravillas", convenciendo en su momento a propios y extraños sobre las bondades de Crese.

Sin embargo, estos argumentos no tan sólo no conmovieron a la oposición sino que desnudaron el desencanto que Vicente tiene con la empresa municipal de higiene urbana. Y es que no se sabe desde cuándo, el vicentendente trocó optimismo por desconfianza con relación a una iniciativa que él dijo era la mejor opción: crear una empresa municipal para reemplazar a Cliba.

No hace seis meses, Vicente apostó fuertemente a la capacidad del Estado para hacerse responsable de un tema tan crucial y sensible como es la recolección, barrido y enterramiento de residuos en la ciudad. Hoy parece estar de-

sencantado o con la empresa o con el municipio, principal y único accionista de Crese, o con ambos o tal vez con él mismo.

Por otro lado, el rechazo de la oposición, incluidos los tres giacoministas y exceptuando al edil independiente Fernando Masucci, que abogó para que el tema se discuta en comisión, fue taxativo y uno tras otro los ediles justificaron la decisión de rechazar lo pedido por Vicente.

El olguismo, en boca del edil Oscar Vera Barros, realizó una prolija defensa jurídica de por qué la iniciativa juecista transgredía con lo establecido en la ley nacional de Sociedades del Estado.

Por su parte, Marcelo Cossar, del radicalismo, hizo responsable a Vicente "por los 7 millones de pesos mensuales que Crese paga a sus empleados en concepto de una antigüedad que no deberían tener, pues fueron indemnizados por Cilba cuando ésta dejó el servicio". En tanto, el titular del justicialismo, Juan Manuel Rufeil, señaló que "el juecismo desconoce, o dice desconocer según le convenga, la ley de Sociedades del Estado. Es evidente la contrariedad que en ellos existe, ya que todo lo que votan a favor se supone es transparente y lo que rechazan está falto de transparencia. Les falta coherencia al igual que a su líder", sintetizó Rufeil.

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