Dura crítica de la Iglesia por la inseguridad

Autoridades eclesiásticas del Conurbano se pronunciaron ante los resonantes asesinatos ocurridos en los últimos días. "No alcanza con decir que están trabajando para buscar a los asesinos", dijeron. Y reclamaron políticas de Estado "para la prevención del delito".
En medio de un clima de marchas pidiendo seguridad, y dónde los asesinatos vuelven a teñir el cotidiano de los argentinos, la Iglesia le formuló ayer un durísimo reclamo a la administración de Daniel Scioli y a los poderes Legislativo y Judicial bonaerenses.

Todo esto, luego de los resonantes asesinatos perpetrados en los últimos días en el Sur del Conurbano bonaerense (ver Trama Urbana).

En un documento titulado "Como hijos de Dios pedimos Paz. Queremos vivir en Paz", desde el Obispado de Avellaneda-Lanús se envió una declaración pública de la Pastoral Social Caritativa.

"No alcanza con decir que están trabajando para capturar a los asesinos", se quejó en su pronunciamiento el Obispado que conduce monseñor Rubén Frassia y en cuya jurisdicción se produjeron en los últimos días varios crímenes resonantes.

"¿Cuántas vidas más se necesitan truncar para que tomen conciencia de que la violencia, generada por las adicciones y la pobreza, está manchando el suelo de la Provincia con sangre de inocentes, padres, hijos, amigos, que estamos sepultando a diario?", se preguntó el Obispado en su mensaje.

El documento de la Iglesia sostiene que está dirigido "con gran dolor" a "las autoridades de la provincia de Buenos Aires, al Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a los señores intendentes y concejales".

Seguidamente, el texto remarca que "se necesitan políticas de Estado para la prevención del delito". Y pide a los destinatarios: "En sus manos está el poder de revertir la situación de inseguridad que estamos viviendo".

El mes pasado, durante la Asamblea Plenaria del Episcopado, la Iglesia ya había advertido sobre estas situaciones. Por esos días, sostuvo que la inseguridad y "la crueldad y el desprecio por la vida en la violencia delictiva" son otros dramas que afligen al país.

Esa fue la visión de los casi 90 obispos de la Argentina que participan del encuentro que se realizó en Pilar, con la presidencia del cardenal Jorge Bergoglio.

Los obispos también hablaron de la droga y de la pobreza, a la que definieron como "dramática".

"Somos hermanos; queremos ser Nación", tituló el documento de ese encuentro, redactado con miras al Bicentenario, en el que se ratifica "la necesidad de recorrer un camino basado en el diálogo y en la búsqueda de consensos y acuerdos".

Para redactar el documento se constituyó en la asamblea una comisión especial designada por la conducción del Episcopado. Entre ellos, se encontraban el titular de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, aunque el texto fue enriquecido con los aportes de otros prelados durante un detallado análisis que hizo el plenario de la asamblea.

"Esperamos que sea un aporte a la paz y a la amistad social; que contribuya a fortalecer las instituciones de la República y a que los reclamos se deriven por los canales que corresponden", sintetizó, en esa oportunidad el monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú y miembro de Pastoral Social.

Otros pronunciamientos

La inseguridad, la pobreza y la paz social fueron los temas que el órgano religioso se refirió en los últimos meses. A principios del mes de agosto, el Cardenal Jorge Bergoglio dijo que en el país "vivimos situaciones de pobreza escandalosa, de falta de trabajo".

Días después, la Iglesia advirtió que la pobreza crece en "progresión geométrica". Esas declaraciones se dieron al término de una reunión que mantuvieron el gobernador Daniel Scioli y el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani.

Por esas fechas, el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, pidió más diálogo y políticas de Estado para terminar con la pobreza. "Es un escándalo porque está todo para que desaparezca y no desaparece", dijo en esa oportunidad.

Al día siguiente, la Iglesia pidió que se atienda con urgencia la situación social y ratificó su preocupación por la pobreza, que estimó en cifras cercanas al 40 por ciento, cuando para el Gobierno no llegan al 15 por ciento.

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