Se duplicó el plazo de pagos y crece la devolución de cheques

Muchos sectores ya se están manejando con períodos de hasta 90 días. Al cobrar tarde y no contar con crédito barato, las empresas trasladan las demoras a sus proveedores
El freno en la actividad producto de la recesión mundial sumado a la falta de financiamiento bancario está generando cada vez más complicaciones en la cadena de pagos. El escenario que hacia fines del año pasado comenzaba a evidenciarse a raíz del escenario externo se agravó en las últimas semanas. Los plazos promedio de pago rondan los 90 días y en muchos sectores aumentó fuertemente el número de cheques rechazados. Algunas empresas hasta han sufrido estafas por acceder a condiciones de pago especiales para poder colocar la mercadería, según pudo confirmar El Cronista.

“Cuando los créditos escasean o empiezan a tener tasas elevadas, se empieza a resentir la cadena de pagos. Los plazos se duplicaron y lo peligroso es que la demora va a ir creciendo”, explicó el titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), Sergio Vacca. En el caso puntual de la maquinaria agrícola, el escenario es mucho más grave porque al freno en las ventas ocasionado a partir de la crisis con el campo, a mediados del año pasado, se sumó ahora la sequía, que genera un horizonte negro para los productores agropecuarios y desalienta la compra de maquinaria. “En este contexto, hubo casos en los que aparecieron vivos que ofrecieron comprar un volumen importante de productos a cambio de condiciones especiales de pago. Algunas empresas aceptaron y luego fueron estafadas”, aseguraron fuentes del sector.

Girar cheques sin fondos es otra estrategia a la que están recurriendo muchas empresas para demorar los pagos. Según manifestó el presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel) de Córdoba, Javier Baudino, “en los últimos 30 días se duplicó el número de cheques devueltos, girados principalmente por los mayoristas”. En algunos casos, –agregó– logran cobrarse a los quince días, mientras que en otros, las firmas deben recurrir a la Justicia. “Al no existir un sistema bancario que realmente sancione la devolución de un cheque, te lo devuelven y después acomodan los plazos”, se quejó Baudino. Como los precios están en baja, los mayoristas se enfrentan al problema de que se stockean a determinados valores y cuando colocan la mercadería en los comercios esos precios son más bajos, por lo que patean los plazos de pago, en muchos casos, para cubrir esa diferencia. “Hay industrias que cobran entre los 60 y 90 días, pero otras, ante la necesidad de fondos, malvenden la mercadería y logran cobran en mucho menos tiempo”, dijo el titular de Apymel Córdoba.

Los tiempos se extendieron, además, porque las ventas se derrumbaron en los últimos meses. Y como el negocio debe tener más tiempo la mercadería en la góndola antes de venderla, patea los pagos, coincidieron en varios sectores. Estas demoras se trasladan a toda la cadena, en gran parte, debido a la escasez de crédito.

En el caso de empresas de primera línea, acceder a préstamos para capital de trabajo tiene un costo nominal anual de hasta 40%, por lo que las compañías optan por reducir algunos gastos y estirar pagos para cuidar la caja. Por el momento, los despidos no son una generalidad. Las compañías están aguantando hasta marzo, pero si las ventas siguen cayendo y continúan los problemas financieros, muchas firmas apelarán a la reducción de personal.

Esta realidad de demoras en los pagos no sólo es percibida en el mercado interno, sino también en la plaza internacional. Ante la coyuntura externa de fuerte caída de la demanda y reducción de precios, los importadores no sólo están retrasando los plazos para cancelar operaciones, sino que además están recurriendo a renegociar los contratos a la baja una vez que la mercadería está en destino. Y los vendedores aceptan con el objetivo de mantener los clientes.

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