Se duplicó el número de pacientes con obra social que atiende el Estado

Entre 2001 y 2008 aumentó más del 100% la cantidad de personas con cobertura que reciben atención en hospitales públicos. Es par­te del fe­nó­me­no de las mutuales denominadas "po­bres".
El número de pacientes con obra social que se atiende en los hospitales públicos se ha duplicado en los últimos nueve años. El 32,3% % de los pacientes que reciben atención en los hospitales tienen obra social. En el mismo sentido, la facturación se triplicó. Hasta noviembre del 2009, el Estado facturó $40,7 millones, casi la mitad de lo que gasta por año el Hospital Central para funcionar. La pata más floja del Estado es la recaudación. Aún no se logra recuperar todo lo que se factura, porque el sistema es lento y está lleno de trabas. El aumento de las obras sociales "pobres" hace crecer el fenómeno.

Según datos proporcionados por el Ministerio de Salud, en el 2001, el número de personas con cobertura que se atendieron en algunos de los 22 hospitales públicos era de 13.921 personas; esto representó el 14,7% del total de pacientes, que totalizó alrededor de 95.000.

En el 2008, el número de pacientes con obra social que llegó hasta un efector público ascendió a 30.194; esto representó un crecimiento de la población con obra social que se atiende en el Estado del 32,2%.

Durante el 2009, el Estado les ha facturado $40,7 millones a las obras sociales por atender a sus pacientes, mientras que en el 2001, cuando el sistema de facturación era incipiente, la facturación llegaba a $13,9 millones pero la recaudación era de sólo $7 millones. En el 2008, la facturación estaba a punto de triplicarse, fue de $32 millones, y la recaudación subió a los $26 millones. Si bien mejoró, aún hay una franja de incobrables que se pierden y que el Estado intentará mejorar.

En 1990, la Legislatura sancionó la ley Nº5.578, por la cual se les permitía a los hospitales y centros de salud cobrarles a las obras sociales, mutuales, empresas de medicina prepaga o compañías de seguro por los servicios prestados a sus afiliados. Así, de a poco, el sistema comenzó a funcionar.

Porqué van al hospital

Hay varias razones que han intervenido para que el número de afiliados a obras sociales que se atienden en hospitales esté en crecimiento. El director de Planificación del Ministerio de Salud, Enrique Quesada, las explicó: "Por un lado, porque en el sector público no se le cobra coseguro". Hay muchas obras sociales que imponen coseguros para muchas prestaciones, y la gente que no puede afrontar esos costos termina en el hospital público. "Por otro lado, hay obras sociales con poca capacidad económica para afrontar el costo de todas las prestaciones", detalló. Esto se da en un amplio sector de obras sociales sindicales que brindan prestaciones mínimas con muchas falencias, por lo que en la práctica las coberturas resultan insuficientes para sus afiliados.

"Las obras sociales que tienen más dinero para darles servicio a sus afiliados recurren al sector privado. Pero las obras sociales más pobres o las poblaciones más pobres dentro las obras sociales, porque también hay diferencias entre los afiliados dentro de una misma obra social, tienen más tendencia a venir a los hospitales y a los centros de salud", explicó el médico.

"Nosotros y varias gestiones anteriores se preocuparon por reconocer a esas personas con cobertura", manifestó Quesada.

Otro aspecto que puede incidir en la mejora de la recaudación sería la actualización de los tarifas que el hospital puede cobrarle a la obra social por las prestaciones. En estos casos, el hospital debe ajustarse a los precios que establece la Superintendencia de Servicios de Salud, que regula este aspecto. Si bien el año pasado, por decisión del Gobierno nacional, se actualizaron los precios –destacó el subsecretario de Planificación, Ricardo Landete–, éstos aún no se condicen con lo que salen realmente las prácticas médicas en el mercado de la salud.

A dónde va la plata

El 40 porciento de lo que se recauda por el cobro a las obras sociales por la atención de sus afiliados se reparte entre el personal del hospital que facturó las prestaciones: el 20porciento se reparte entre el personal profesional y el otro 20porciento, entre el no profesional. Así quedó establecido en la ley Nº5.578, creó ese sistema de cobro. El resto va a las rentas generales de la Provincia.

El objetivo de esto es incentivar al personal de los hospitales a que detecten a los pacientes que tienen obra social. Hay dos situaciones claves sobre las que hay que seguir trabajando, según destacó el subsecretario de Salud, Ricardo Landete: hay que motivar al personal para que detecte a los pacientes que tienen obra social, para lo que es fundamental preguntar en el momento en que ingresan, y hay que seguir trabajando y remarcarle a la gente que debe decir si tiene obra social en el momento en que va al hospital público.

Aún persiste la desconfianza en la gente para decir que cuenta con obra social, porque teme que no la quieran atender en el hospital. "Esto no es así –enfatizó Landete–. El sistema tiene la obligación de atenderlo y sin cobrarle nada directamente al paciente. Pero si nos dicen que cuenta con cobertura, lo que sí podemos hacer es cobrarle a la obra social", destacó el funcionario.

Otra clave para que la detección de pacientes con cobertura funcione es que los hospitales tengan las bases de datos con la información actualizada acerca de las personas que tienen obra social.

"Como hay mucha inestabilidad laboral, hay mucha movilidad en los padrones de las obras sociales. Por eso, si el hospital tiene acceso a los padrones actualizados, tiene oportunidad de saber si el paciente tiene obra social con cobertura activa en el momento en el que está ante la mesa de entradas", explicó Landete.

"Así, el paciente puede ser atendido sin problemas y el hospital puede elevar la factura a la obra social a través de la Superintendencia de Servicios de Salud. El circuito es lento; se tarda entre tres y seis meses en cobrar. Y también hay un cierto grado de incobrabilidad", admitió, por su lado, Enrique Quesada, director de Planificación del Ministerio de Salud.

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