Dulko se despidió frente a Petrova, pero dice que tiene una nueva actitud.

"Este torneo me cambió la cabeza", dijo tras su caída en tres sets; ya no hay argentinos en carrera.
Gisela Dulko tuvo un reinado fugaz en Wimbledon, que llegó hasta la tercera rueda. Luego de darle una lección a la zarina Maria Sharapova, ayer no pudo doblegar al ejército ruso representado por la corpulenta Nadia Petrova. "Me di cuenta de que no hay invencibles", dijo la chica de Tigre, que dominó el juego claramente en el primer set y se mantuvo siempre al acecho, aún cuando su rival pasó a tener el comando de las acciones. Pero la realidad se hizo evidente en la cancha N° 3, la vieja N° 2: ese cambio de mentalidad necesita recorrer un camino y aprovechar la experiencia que sólo los partidos ofrecen.

La derrota por 3-6, 6-3 y 6-4, en 1h48m, resultó, en el balance, un final digno para una jugadora que se debe una buena cuota de regularidad si quiere alcanzar el objetivo que se propuso para esta temporada: "Quiero meterme entre las 20 mejores del mundo". Hasta ahora, lo más alto que llegó fue hasta el puesto 26°, a fines de noviembre de 2005, cuando tenía 20 años.

No está lejos si consigue mantener el nivel que mostró en el triunfo ante Sharapova y por momentos ayer, pero sobre todo si logra sostener la actitud con la que encaró ambos encuentros. Se puede perder y se puede ganar. Le pasó a Juan Martín del Potro frente a Lleyton Hewitt. Pero así va a ganar bastante más de lo que consiguió hasta ahora.

"Este torneo me cambió la cabeza. Antes me sentía inferior a este tipo de jugadoras, me sentía perdida y pensaba sólo en hacer un buen partido. Ahora no. Entro diferente a la cancha. Quiero ganar, quiero ser yo la protagonista y jugar el tenis que sé que puedo hacer. El partido de Sharapova me dio un montón de satisfacciones y me enseñó que no hay invencibles", explicó Dulko de forma salteada, ya que la organización le tenía en carpeta una entrevista en vivo para la televisión internacional y luego otra para BBC Radio.

La muchacha que tiene tres títulos en el circuito de la WTA y que este año tuvo como punto más alto en un torneo la final de Bogotá, acumula en los últimos tiempos victorias importantes, como las conseguidas frente a Jelena Jankovic (cuando era la número 3 del mundo) en Miami, sobre cemento, y frente a Victoria Azarenka, en Stuttgart, en polvo de ladrillo. "Esto no es casualidad, vengo trabajando hace tiempo para mejorar. Y si sigo así voy a seguir mejorando y el ranking me va a acompañar", dijo.

Gisela dijo alguna vez que le hace bien viajar a los torneos con su hermano Alejandro como entrenador, porque más allá de la relación familiar, comparten códigos y se divierten también fuera de la cancha. Así se le hace todo más fácil. Pero también contó ayer que desde hace dos años trabaja con un psicólogo, que muchas veces la ayuda para tener determinadas reacciones ante situaciones determinadas, ya previstas.

Mientras sigue en competencia en dobles y dobles mixtos, Dulko habló del tratamiento que le dio la prensa británica: "Mis amigos me mandaban cosas, me decían que había salido acá o allá, me cargaban por las tapas de los diarios y me mandaban las fotos. Yo les decía que no me mostraran nada, porque me dan un poco de vergüenza esas cosas. La verdad es que el partido del otro día dio mucho que hablar. Para mí fue algo nuevo y lindo. Estoy sorprendida por cómo me elogiaron, sólo dijeron cosas buenas y estoy agradecida".

Por ahora continúa en dobles, junto con la israelí Shahar Peer. De Wimbledon, una vez finalizada su participación, se irá a jugar sobre polvo de ladrillo a Bastad (Suecia), Palermo (Italia) y Portoroz (Eslovenia). Pero todavía falta para eso. Aunque ya no está en singles, Dulko no se quiere despedir tan rápido de este Wimbledon que quizá marque su futuro.

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