Duhalde prepara al peronismo para ser oposición

Por Joaquín Morales Solá

Carlos Reutemann dijo en las últimas horas que es posible que el matrimonio Kirchner esté condenando al peronismo a una próxima derrota en elecciones presidenciales, que sería la tercera desde 1983. Eduardo Duhalde aceptó trabajar con dirigentes políticos, peronistas y no peronistas, con empresarios y con gobernadores (estos últimos casi en la clandestinidad) en un acuerdo parecido al Pacto de la Moncloa. "El peronismo debe borrar el estigma de que gobierna o no deja gobernar", suele decir el ex presidente. ¿Qué son esas palabras si no la aceptación implícita, también, de que el peronismo se está preparando para ser oposición en el próximo período presidencial?

La caída en picada de la popularidad del gobierno kirchnerista, la decisión de Néstor Kirchner de seguir apostando a ciegas hasta lo que no tiene y el raudo regreso del matrimonio gobernante al peronismo de los años 50 son las causas que exponen los principales dirigentes peronistas para explicar la incipiente resignación ante un próximo período fuera del poder. "Kirchner está hundiendo al peronismo", desliza Reutemann. "Nunca imaginé que Kirchner les haría tanto daño al peronismo y al país", subraya Duhalde.

Un sector del peronismo cree, no obstante, que Reutemann debería definir su candidatura presidencial cuanto antes. Un proyecto peronista alternativo vaciaría de su actual y artificial poder a Néstor Kirchner, dicen los que proponen un rápido lanzamiento del senador santafecino. Otras vertientes, entre las que milita el propio Reutemann, señalan que éste no debería someterse a una lucha sin límites ni medidas contra Kirchner durante dos años. "Kirchner sometería a Reutemann a un fuego permanente e intenso", anticipan. Reutemann no está acostumbrado a los rigores de una camorra de baja estofa, cuyos códigos desconoce.

Duhalde y Reutemann han intercambiado frases indirectas y públicas (y no tan indirectas) en los últimos días. Las cosas no han cambiado mucho, sin embargo. Reutemann sigue siendo el mejor candidato para Duhalde. El ex presidente no puede descifrar a veces algunas actitudes del senador. Le gustaría, en rigor, verlo más generoso cuando construye la política. Pero no importa. "Reutemann tiene dos condiciones muy importantes: es honesto de cabo a rabo y sabe controlar la política de una manera propia y desconocida, pero la controla", explicó Duhalde entre íntimos. ¿No es demasiado tranquilo y sereno para la Argentina?, le preguntaron. "La Argentina necesita un período de descanso después de tantos años de saltos, de tumbos y de sorpresas", respondió.

Candidatos

El problema del peronismo es que, además, carece de otros candidatos presidenciales. Tiene muchos, que es la manera de no tener ninguno. Salvo Reutemann, los otros precandidatos presidenciables son líderes de parcelas que deben conquistar todavía a la mayoría peronista. Felipe Solá es el único de ellos que está dispuesto a ser candidato hasta para perder: "Por ahí es necesario que un peronista tenga el coraje de hacerse cargo de una derrota", dramatiza Felipe. ¿Y Mauricio Macri? "Yo no lo apoyaré jamás", dispara Duhalde; hay cierta decepción en él cuando le mencionan a Macri, pero nunca explica esa decepción. "Macri dividirá al peronismo. Es lo que está esperando Kirchner", pronostica otro viejo dirigente antikirchnerista del peronismo.

El chubutense Mario Das Neves fue a preguntarle a Duhalde qué le parecía su candidatura presidencial. "Es imposible que lleguen a la presidencia tres patagónicos seguidos", lo despachó el ex presidente. Das Neves debe demostrar aún que es sincero, que lo que dice es, al final, lo que hace.

¿Y entonces? ¿Tiene el peronismo otra salida? Duhalde se excluye él mismo de participar de la competencia electoral. "Me fui del gobierno con más del 50 por ciento de aceptación popular, pero la campaña que me hizo Kirchner fue eficaz en algún sentido. Tendría que remontar todo de nuevo", explica. "Dije además que no sería candidato otra vez. Alguien en este país tiene que cumplir con la palabra dada", abunda. En el duhaldismo se entrevén acercamientos embrionarios con el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey. Duhalde está deslumbrado con el joven mandatario, que tiene poco más de 40 años. Al ex presidente le gusta descubrir jóvenes talentosos; nunca se olvida de que fue él quien llevó a Alfonso Prat-Gay a la presidencia del Banco Central cuando éste tenía 36 años.

En alguna conversación furtiva con Urtubey, Duhalde sólo le pidió que llegara a un acuerdo en Salta con Juan Carlos Romero. "Hay que tener la provincia arreglada para dar el salto a la pelea por la presidencia", le aconsejó. ¿No necesita Urtubey instalarse ante la opinión pública nacional? "Lo puede hacer, no le resultará difícil, y hasta puede perder una presidencial porque tiene mucho tiempo por delante", responde Duhalde.

De todos modos, el próximo objetivo de Duhalde es participar activamente en la lucha contra el proyecto oficial de ley de radiodifusión. No intervino para nada en el debate reciente sobre la delegación de facultades en el Ejecutivo ("No hay que participar de combates perdidos de antemano", aclara), pero lo hará en la discusión por la ley que podría regular la relación del Gobierno con los medios audiovisuales. "Hay que frenar el proyecto del Gobierno. Hay que presentar otro proyecto o directamente rechazar el de Kirchner. Esa batalla merece la pena librarse", anticipa.

Reutemann, Duhalde, casi todos los gobernadores peronistas (con la única excepción del tucumano José Alperovich), representantes radicales (Rodolfo Terragno, entre ellos), delegados del propio Julio Cobos y varios importantes empresarios están trabajando en la elaboración de un puñado de políticas de Estado, una especie de Pacto de la Moncloa argentino. Se trata de un insistente reclamo de empresarios argentinos en los últimos tiempos.

Duhalde mismo ya le pidió ayuda intelectual a Felipe González, uno de los firmantes de aquel pacto español. González se la dio. También lo vio en Madrid a Manuel Fraga Iribarne, otro de los firmantes de la Moncloa. "El peronismo no sería digno de la democracia si viviera sólo para gobernar o para no dejar gobernar a otros", enfatiza Duhalde. ¿Está pensando en una próxima presidencia de Cobos? "Sólo creo que Kirchner fatigó de peronismo a la sociedad argentina", dice Duhalde.

Raro: Kirchner ventila su futura candidatura presidencial por todos lados mientras los principales dirigentes de su partido están seguros de que su impronta y su estilo expulsarán del poder al peronismo. Los peronistas, digan lo que digan, no se lo perdonarán nunca.

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