"Duhalde es funcional a Kirchner y también a Cobos"

"Duhalde es funcional a Kirchner y también a Cobos"
El diputado del Peronismo Federal cuestiona el lanzamiento anticipado del ex presidente a la carrera por las elecciones de 2011. Le reprocha que esté pensando en una victoria radical y defiende a Carlos Reutemann: "A él nadie le pone los tiempos".
Felipe Solá tiene su oficina en un edificio de los años cuarenta en el barrio de Balvanera. El lugar es austero. Al punto que en la sala de reuniones hay una sola fotografía. En ella está, por supuesto, el jefe del peronismo disidente en la Cámara baja, pero quien lo acompaña no es un político, ni un empresario, ni un sindicalista, ni un ganadero. Es un Bobby Charlton sesentón, pero Bobby Charlton al fin de cuentas. El mejor jugador de fútbol inglés de todos los tiempos, el máximo goleador de Manchester United. Solá tiene casaca y guantes de arquero. Es su puesto cuando juega. El ex gobernador y actual diputado no oculta el disgusto que le produjo Eduardo Duhalde con el sorpresivo lanzamiento de su candidatura, pero no quiere que se piense que sangra por la herida. Apela entonces a su buen humor y cuenta una historia bonaerense. Luego hará gala de una inesperada capacidad histriónica con la más que aceptable parodia del presidente venezolano Hugo Chávez, que, dice, le recuerda al primer peronismo y "es más serio que sus imitadores".

–Usted casi no habla de política internacional. ¿No le interesa?

–Siendo gobernador era tal la angustia que me daba atender la problemática de la provincia que estuve encerrado ahí. En seis años sólo salí dos veces de Buenos Aires. Igual, creo que hay una globalización que hay que rechazar y otra que si se rechaza es porque uno es un negador. El haber recuperado el manejo de la economía es un mérito de Kirchner.

–¿De Kirchner o de Duhalde?

–De Kirchner. Duhalde hizo lo que tenía que hacer, pero no tuvo una política autónoma en serio. Cuando tiene que volar, Kirchner vuela más alto.

–Usted habla del "vuelo" de Kirchner; otros, de su estilo "decisionista".

–¿Por la compulsión a la toma decisiones, a creer que el que no toma decisiones no ejerce el poder y, por lo tanto, hay que hacer, hacer y hacer? Yo diría que es al contrario, que hay temas con los que Kirchner se ha quedado quieto y callado de manera deliberada, como por ejemplo con el tema de la inseguridad. Es posible que la compulsión a decidir sea la madre de los errores, pero también de los aciertos. Es una virtud que hay que moderar. Éste es un país donde el sambenito de la indecisión es mortal para el que gobierna. La leyenda del indeciso es mortal. Desde Juárez Celman hasta Sabattini.

–¿A Reutemann le cabe esa leyenda?

–Reutemann no es indeciso, es precavido. Es como llevar en un auto de Fórmula Uno la leyenda: "Papi no corras, te esperamos en casa", y mirarla todo el tiempo.

–¿Teme que Kirchner trate de cooptar o dividir a la oposición legislativa?

–Creo que la solidez de la oposición no depende de Kirchner. La pelea anticipada por las candidaturas electorales sí puede poner en peligro la solidez de esa mayoría opositora. Si Kirchner llega a comprar a alguien, vamos a hacer una gran campaña para denunciarlo. Hay muchos diputados que hicieron campaña en contra de Kirchner y, sin embargo, están haciendo malabarismos para tener un lugar en los pliegues del poder. Vamos a ir a sus pueblos a denunciarlos. En cuanto a la centroizquierda, Kirchner podría mandar proyectos de ley cuya letra fuera apoyada por muchos. Pero una ley no sólo es la letra, sino el impacto real que tiene en la Argentina actual. Hoy Kirchner no puede impulsar ningún proyecto positivo para la Argentina. No puede acumular políticamente. El ejemplo está en el proyecto de 180 pesos para los menores de 18 años. Nadie lo comenta en ningún barrio porque fue hecho solamente para joder a la oposición. Nadie me habla de los 180 pesos por hijo.

–Ustedes también piensan en una agenda que sirva de puente con los sectores progresistas.

–Sí, podemos construir esa agenda, aun a sabiendas de que las leyes que pueda llevar adelante la oposición no modificarán el rumbo del Gobierno. Sabiendo eso, el mayor esfuerzo será lograr leyes cortas, sencillas, que puedan ser apoyadas por la mayoría y logren poner un marco y un freno a las actividades del Ejecutivo.

–¿Prevé que, siendo minoría en las cámaras, el kirchnerismo busque dar pelea fuera del Congreso?

–Kirchner no puede cerrar el Congreso. Intentará enviar leyes que sean transversales y que generen mucho debate dentro de la oposición. De la misma manera, nosotros también intentaremos impulsar leyes que generen debate dentro del kirchnerismo. Ellos no son los únicos vivos. Y el recurso de la calle está un poco gastado. No es masivo, salvo que se haga en estadios, convocando a camioneros. Si me preguntan si ellos insistirán con ese método, les digo que sí. Insistirán porque no aparece ninguna "calle" del otro lado. Pero esos actos no tienen ningún impacto sobre la realidad.

–La suya fue una de las pocas voces que criticó la obligatoriedad del voto en las internas abiertas.

–Es absolutamente anticonstitucional que un ciudadano argentino sea obligado a participar en la interna de un partido con el que no tiene nada que ver. La única obligación que tiene el ciudadano argentino es ir a votar en las elecciones generales. Quisiera saber cómo van a reprimir o reprender o castigar a quien no quiera ir a votar a una interna. Cualquier amparo en ese sentido lo ganan los particulares.

–¿Cuál fue, a su juicio, el objetivo de la reforma política?

–Kirchner aprovechó la composición del viejo Parlamento para sacar una ley que convirtiera al Partido Justicialista en cancerbero de todo el peronismo, en una oficina de peaje obligatorio para presentarse en las elecciones. La gran mayoría en este país es peronista o radical, aunque se exprese de otra manera. Pino Solanas es peronista aunque ahora se exprese a través de Proyecto Sur, Elisa Carrió es radical aunque esté en la Coalición Cívica. Simplemente, se han alejado de sus partidos. Ahora se convierte a esos partidos en el lugar por el cual hay que pasar obligatoriamente. Una especie de Estadio Nacional de Chile en el pinochetismo. Esta reforma es pésima. En lugar de que florezcan mil flores hace que todo huela a flores marchitas.

–¿Piensa pelearle la interna del PJ bonaerense a Kirchner o apuesta a construir otra estructura?

–La estructura del PJ me parece que fue manejada por el kirchnerismo y hará una lista de unidad. No hay ninguna ley, hasta ahora, que regule la vida interna de los partidos, que diga qué pasa con las minorías, cuándo son las elecciones internas, cuándo se constituye un congreso, cuál es su frecuencia obligatoria, qué autoridades electorales tienen que monitorear el funcionamiento de los congresos partidarios, o si de ellos tendría que salir la lista de candidatos para competir la interna. La reforma no regula estas cosas de la estructura. El espacio es el espacio geográfico de la provincia. Y la organización política del territorio hay que hacerla con el Partido Justicialista o sin él. Todos los partidos tienen que hacerla.

–Ante la disyuntiva que impone la reforma política, ¿qué elige?

–Organizar políticamente el territorio, sí; maniatarme dentro de un partido que maneja Kirchner, no.

–¿Qué opina del congreso del PJ bonaerense?

–Siempre un congreso partidario ha sido un acontecimiento que concita la atención. Pero Kirchner se ha convertido en una especie de Calígula y nombra a José María Díaz Bancalari a dedo, como presidente del congreso. Su actitud en el congreso fue caligulesca. Algunos se resisten y por eso no fueron. La visión que Kirchner tiene del PJ está impregnada de una enorme dosis de cinismo. También hay una enorme dosis de cinismo en quienes se dejan mirar de esa manera.

–¿Cuál es el límite de tolerancia de los intendentes del conurbano?

–La vida de los habitantes del conurbano está muy relacionada con lo que puedan hacer sus intendentes. Eso requiere que los apoyemos. En 2011 los podremos combatir, pero dejarlos en estado de postración económica redunda en el sufrimiento directo de la población.

–¿Qué les impide rebelarse?

–Prefieren que la plata llegue tarde y mal, pero que llegue. De última, porque Kirchner siempre amenaza con tirar la llave al río y la gente ha aprendido a creerle.

–¿Por qué Duhalde pone el acento en echar a Kirchner de la provincia de Buenos Aires?

–Él ha asentado su base en la provincia de Buenos Aires, pero con el correr de los días ha empezado a pensar que su campo de acción debe ampliarse al país. Creo que es una idea equivocada.

–¿Por qué?

–El principal problema del Peronismo Federal es terminar con la Argentina unitaria. Todo está alterado por seis años de una Argentina unitaria. Estamos en una situación terrible. Los roles de gobernadores, intendentes, diputados o senadores están vaciados de sentido. La lucha del 3 de diciembre fue para darle razón de ser a la condición de diputados. Díganme: ¿quién puede planificar 2010? Solá, no; Alberto Rodríguez Saá, un poco; Daniel Scioli, nada; Hermes Binner, cada vez menos. Solamente Néstor Kirchner puede planificar. Estamos frente a un fenómeno que va a tener secuelas enormes y que no se veía desde el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

–¿Qué piensa de autopostulación de Duhalde, del silencio de Reutemann y de las aspiraciones de Francisco de Narváez?

–Vamos de a uno. Duhalde largó una carrera de 100 metros llanos y esto se parece más a un rally. Un rally en el que el director cambia los recorridos, las distancias y las normas técnicas a cada rato. En Duhalde hay una subestimación hacia los demás y tiene que ver con su forma de hacer política. En lugar de concertar con quienes hemos hecho el enorme esfuerzo de unir al peronismo antikirchnerista en Diputados y ahora en el Senado y producir el hito del 3 de diciembre, atenta contra eso. Se menosprecia esa realidad, se crea un nuevo bloque no K. La impresión que da es que su actitud no ha sido muy pensada y se parece a un arrebato. Y si fue pensada, la conclusión es mucho peor. Puede estar pensada para un peronismo que se prepare para perder. Un peronismo en el que Duhalde se reserve el papel de jefe de la oposición en un gobierno de Julio Cobos. Yo no quiero un peronismo que se proponga perder. No me interesa la jefatura de la oposición, me interesa ganar en 2011. No quiero un peronismo perdedor. Me parece que Duhalde no tiene muy claro este asunto.

–¿Duhalde alienta el bloque de Graciela Camaño?

–Duhalde pone en peligro el trabajo de búsqueda de consensos dentro de la oposición. Duhalde es funcional a Kirchner. Y, así como es funcional a Kirchner, también lo es a Cobos, porque la gente se debatirá entre Duhalde y Kirchner, dos opciones ya superadas.

–¿Y Reutemann?

–Reutemann no niega la candidatura; ha dicho que no ha pensado en ella. Está diciendo que a él no le pone nadie los tiempos.

–La realidad fija tiempos.

–Por supuesto que la realidad pone tiempos. La gente tiene bronca con Kirchner y también con la política, pero yo no creo que esté desesperada por saber quién va a ser candidato. Hay empresarios, periodistas que sí buscan candidatos. Pero se puede esperar. La gente puede cambiar mucho sus inclinaciones en 2010.

–¿Qué tipo de cambios imagina?

–Pueden aparecer nuevos líderes, gente que está en el Parlamento puede comenzar a ser relevante. Ese escenario tendrá luz en 2010 y generará discusiones importantes. Tenemos una agenda que queremos cumplir.

–¿Por qué De Narváez aspira ahora a la Presidencia?

–Porque las encuestas lo dan más abajo de Julio Cobos, pero con una popularidad importante. Piensa que la provincia de Buenos Aires le queda chica. El esfuerzo ha sido enorme y cree que está para más. De Narváez es un proyecto que tiene tanta potencia como soledad. Tiene potencia porque tiene financiamiento fuerte y mucha convicción. Tiene soledad porque no ha conseguido mover a nadie importante en política.

–Se habla de su buena sintonía con Elisa Carrió.

–Yo hablo mucho con Carrió porque es una persona clave para lograr entendimientos en la Cámara. Tiene un bloque de diecinueve diputados. Pero hablo también con Aguad, con Pinedo, he visitado a Pino Solanas. Me parece que por ahí pasa la cosa.

–Usted y Carrió trabajaron codo a codo en la sesión del 3 de diciembre.

–La mayor parte de la negociación la llevó el radicalismo con su mayoría. Nosotros decidimos apoyarlos aunque no estuvimos muy de acuerdo. El radicalismo preservó su unidad y su bloque, y nosotros optamos por preservar la unidad de todos. Lilita Carrió también preservó la unidad de todos.

–¿Oscar Aguad se cortó solo en esa sesión?

–En la discusión con el oficialismo, Aguad priorizó la unidad de su bloque. Federico Pinedo fue muy generoso.

–¿El Peronismo Federal tiene vida fuera del Congreso?

–Las miradas históricas que hemos tenido muchos de nosotros no son muy parecidas, pero la necesidad de que esto cambie es fuerte y nos une. Jorge Luis Borges lo dijo mejor, pero yo no lo voy a repetir.

–Usted ha conocido a Menem, Duhalde y Kirchner...

–Los tres tienen algo en común: ya fueron. El más importante desde el punto de vista de la trascendencia de sus actos puede haber sido Kirchner. El más popular, sin duda, el más amado por la gente, ha sido Menem. El que tiene más sentido común de los tres y es más persona es Duhalde.

–¿Sigue pensando en ser Presidente?

–Por supuesto que aspiro a ser Presidente. Ese caballo al que me subí hace tiempo todavía no me volteó. Siempre fui bastante demorado en el basto.

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