Duhalde dejó a De Narváez y puso en riesgo la chance de derrotar a los K

Duhalde dejó a De Narváez y puso en riesgo la chance de derrotar a los K
Se profundizó la pelea que comenzó cuando "El Colorado" sacó de las listas a los candidatos del caudillo. Ahora se quedó sin estructura la partidaria y sin los fiscales. Se habla de un pacto para un PJ sin "advenedizos". Un terreno lleno de sospechas.
A pesar de que la pelea trascendental se libra en la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde no va a votar en las próximas elecciones legislativas. Está de viaje por Europa, visita España e Italia, y no va a volver hasta después del 28 de junio, contaron sus amigos. Es práctico. Evita así las reuniones y los telefonazos de sus dirigentes, desilusionados, por decirlo de un modo diplomático, con el candidato Francisco De Narváez, impulsado hasta hace muy poco por él mismo.

Desde que "El Colorado" vetó a la mayoría de los duhaldistas de sus listas distritales, el ex presidente y ex gobernador le quitó el apoyo: sus dirigentes de base se desligaron del proyecto e incluso operan en contra de De Narváez, quien ahora busca desesperado los más de 40 mil fiscales necesarios para hacer una buena elección frente al aparato de Kirchner y sus 47 intendentes "testimoniales".

De Narváez siente como nunca antes el frío y el destrato del peronismo bonaerense que él sueña con representar. Pasó las últimas dos semanas llamando al sindicalista Luis Barrionuevo, su antiguo operador en la provincia, pero éste no le atendió los teléfonos, "ocupado" por sus peleas judiciales con Kirchner en Catamarca. "Ahora que nos cagó, que le fiscalice la elección Durán Barba", castiga en la intimidad el gastronómico, haciendo alusión a Jaime Durán Barba, el asesor de medios de PRO, quien aconsejó a sus jefes que debían "desperonizar" las boletas de candidatos para captar así el voto del electorado independiente. El último emisario que le envió De Narváez a Barrionuevo, con el que antes solía reunirse en público con fotos y todo, fue el ex jefe de Gabinete de Duhalde, Alfredo Atanasof.

El PJ duhaldista le había presentado a De Narváez más de 600 listas "colectoras" para que él las sumara a sus boletas en los distintas localidades del conurbano bonaerense y el interior de Buenos Aires. Rechazó 450, según fuentes del PJ opositor que participaron de esas negociaciones. Esas boletas de candidatos a legisladores provinciales, concejales y consejeros escolares, repletas de nombres desconocidos para la mayoría de la sociedad, estaban integradas por los punteros y dirigentes peronistas con influencia de base, expertos desde hace lustros en el arte de movilizar militantes y fiscalizar elecciones en las escuelas más recónditas del conurbano. En las listas a candidatos a diputados nacionales, los hombres de Duhalde también quedaron muy relegados: Atanasof, por ejemplo, ocupa el puesto 9º, mientras que su ex vocero Eduardo Amadeo fue ubicado en el 12º.

Los punteros duhaldistas están ahora muy enojados con De Narváez, y no sólo no fiscalizarán para él, sino que incluso ofrecen su trabajo y su experiencia al peronismo de Kirchner, según un relevamiento que hizo Crítica de la Argentina en varias localidades del conurbano bonaerense, como Tigre, Morón u Olavarría. Duhalde y Barrionuevo liberaron con gusto a sus muchachos.

Este panorama hizo crecer una versión que corre entre los dirigentes de primera línea del PJ, siempre afines a las visiones conspirativas, de la existencia incluso de un entendimiento entre Duhalde y Kirchner: ya habrían arreglado organizar una transición ordenada entre las distintas fracciones del PJ, que le permitiría al partido seguir gobernando más allá de 2011 (ver recuadro). Los operadores de De Narváez, mientras tanto, intentan seguir negociando contrarreloj para conseguir los 40 mil fiscales necesarios para controlar las más de 35 mil mesas bonaerenses repartidas en las más de 5 mil escuelas donde se votará.

Duhalde y Barrionuevo se ríen ahora de la estrategia mediática de "El Colorado", que puso al aire un spot para intentar reclutar voluntarios para fiscalizar los comicios. Para ellos, esa publicidad es sólo un signo de debilidad inservible. Argumentan que aunque se inscriban miles y miles de personas en el proyecto, finalmente serán unas pocas las que se presenten y sepan qué hacer el 28: un domingo de invierno crudo en el que se va a hacer de noche muy temprano en los confines del conurbano bonaerense.

"ESTA VEZ, EL FRAUDE VA A TENER NOMBRE Y APELLIDO". El candidato a diputado por Unión PRO, Francisco De Narváez, aseguró ayer en el Salón Eva Perón del Senado que "el gobierno nacional está haciendo todo lo posible y hasta lo imposible para que no haya ningún manto de sospecha en este resultado". Sin embargo, en un tiro por elevación al kirchnerismo, advirtió que "si alguien intenta modificar la decisión de la gente en términos del destino de su voto, esta vez el fraude va a tener nombre y apellido". En una conferencia de prensa organizada por la fundación Konrad Adenauer, el candidato de la derecha bonaerense imaginó que el próximo 28 de junio "será una jornada larga" y agregó que "los fiscales y los medios de comunicación, pero fundamentalmente los ciudadanos, esta vez no van a dejar que se violente la decisión de que su voto cuente y sea bien contado".

Al repasar la actuación del juez Faggionatto Márquez, quien quiere indagar al diputado como supuesto partícipe en una asociación ilícita dedicada al tráfico de efedrina, De Narváez dijo que "las campañas sucias existen y no tengo duda que el origen y la inspiración de esta campaña de desprestigio tiene como origen a la persona de Néstor Kirchner". Además, expresó que prefiere esperar "el resultado de la Cámara acerca de la recusación de Faggionatto" antes de definir en público si se presentará o no a declarar en la causa judicial.

Al reclamar "el fin del clientelismo en nuestro país", De Narváez señaló: "Si es posible buscaremos la prisión de aquellos que hagan del clientelismo una práctica. Tenemos que hacer asistencia del Estado y no asistencialismo".

En referencia a los comicios presidenciales de 2011, el colombiano analizó que "el kirchnerismo ya perdió el control parlamentario. Esto no es bueno ni es malo, es el inicio de un proceso que busca la alternancia a partir de 2011. Sin dudas debemos prepararnos a lo largo de 2010 para elecciones internas para que luego haya un cambio de mandato. No veo ninguna razón salvo la desesperación o la incapacidad del Gobierno que permita vislumbrar un anticipo de la elección presidencial, lo que sería muy malo para el país".

EL PUENTE QUE NUNCA SE CORTÓ. El desencanto de Eduardo Duhalde con Francisco De Narváez abrió las puertas a un escenario impensado hasta hace unos días: la posibilidad de un entendimiento entre Néstor Kirchner y Duhalde de cara a una transición ordenada que le permita al peronismo llegar en armonía hasta 2011 y seguir gobernando después con una figura de recambio que resulte de un trabajoso consenso y no de un sordo enfrentamiento. Consultados por Crítica de la Argentina, las espadas de uno y otro sector negaron acercamientos. Sin embargo, este diario pudo saber que, después de mucho tiempo, en las filas del oficialismo existen dirigentes que vuelven a plantear que el líder del Movimiento Productivo Argentino es "el único interlocutor confiable" para ensayar una transición de ese tipo en el caso de que los resultados del 28 no redunden en una victoria clara para el oficialismo. Cerca de Kirchner, sostienen que sólo Duhalde puede garantizar una cierta disciplina del PJ no K. Creen que ni Carlos Reutemann, ni Juan Schiaretti, ni José Manuel de la Sota ofrecen esa garantía.

Duhalde quiere volver a la política pero no tiene juego. De Narváez y Mauricio Macri no quieren cargar con la mochila de su pasado y Reutemann aprovecha cada chance que tiene para despotricar en su contra. Por eso, en los últimos días hay quienes están atentos a los puentes que no se rompieron ni siquiera en los momentos más álgidos del enfrentamiento. En el duhaldismo aún se refieren con respeto a los que se fueron pero nunca apagaron sus teléfonos: Alberto Balestrini, José María Díaz Bancalari y Juan Carlos Mazzón. Todos tienen diálogo directo y permanente con Kirchner.

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