Duhalde debuta en el tema Redrado: "El Gobierno no aprende la lección"

Carga contra Cristina: "Ya nadie le cree", sostiene. Duda sobre el futuro y el patrimonio de los Kirchner. No niega una fórmula con Reutemann.
El ex presidente Eduardo Duhalde, en una entrevista con PERFIL, habló por primera vez de la crisis que se desató en el Banco Central. Desde Estados Unidos, hasta donde viajó para presentar la versión en inglés de su libro Argentina en llamas, Duhalde advirtió que el Gobierno "no aprendió la lección de Honduras, donde se atropelló la Constitución y terminó en un golpe de Estado". Además, acusó al kirchnerismo de manipular la Justicia para zafar de la imputación por enriquecimiento ilícito y consideró que en la actual administración de Cristina Fernández de Kirchner saltan escándalos de corrupción "todos los días".

—¿Qué piensa sobre el conflicto que se desató en el Central? ¿Está a favor de Redrado?

—El tenía la posibilidad de sacarse el problema de encima renunciando. Tomada esta decisión de quedarse, lo que hay que hacer es tratar por todos los medios de tener un consenso, de hacer un acuerdo, porque estamos trabados en la comisión legislativa y por lo tanto, la Justicia va a llegar tarde también a este tema, porque es muy largo, puede terminar en la Corte. Vamos cada día con más conflicto. La pelea y la agresión son diarias, desde los dirigentes, desde el Ejecutivo, desde la Presidenta cuestionando a quien piensa distinto, denunciando desestabilización, cosas por el estilo, lo cual es un absurdo. No habrá nunca 2/3 en las cámaras para lograr una destitución, así que lo demás es victimizarse, pero me parece que es tan repetida la idea de la victimización que en algún momento sirvió pero que ya no sirve, porque nadie le cree.

—Concretamente sobre el uso de reservas para pagar la deuda, ¿está de acuerdo?

—La idea no era pagar, la idea era crear un fondo de garantía. Hay que analizarlo con los que saben más que yo. El problema no es el fondo de garantía sino la manera cómo se plantean las cosas. No aprendieron la lección de Honduras. En Honduras, si hubiesen seguido las normas constitucionales no hubiera pasado nada. Atropellan la Constitución, lo ponen en calzoncillos (a Manuel Zelaya), y se lo llevan a otro país. Eso es un golpe de Estado. No aprenden la lección.

—¿Cree que acá puede pasar lo mismo que en Honduras?

—No, no quiero que se malinterprete. Pero el no respeto del sistema democrático produce estos efectos, una idea que puede ser buena se transforma en una crisis, en algo dramático. Cuando hago referencia a Honduras, es porque allá también se podría haber resuelto de otra manera, teniendo mayoría en las cámaras y en la Justicia, si hubiesen seguido los trámites... Lo cuestionable es atropellar las normas, lo otro es discutible.

—La oposición cree que el Gobierno quiere usar las reservas para utilizar el presupuesto para clientelismo político. ¿Usted qué cree?

—Son posibilidades. Si se hace como corresponde, tiene que intervenir el Congreso. Fue el Congreso el que resolvió el pago de los 9 mil millones de dólares al Fondo. No hay que imponer el criterio del Ejecutivo, que lo decide por decreto.

—¿El Gobierno debería llamar a extraordinarias?

—Si llama a extraordinarias, sería mejor porque este tema no puede quedar ahí irresuelto hasta marzo.

—Kirchner denunció una conspiración de Cobos y Clarín. ¿Usted qué piensa de esto?

—(Se ríe) Es una cosa increíble. Cuando mi esposa se presenta como candidata en 2005, la actual Presidenta denuncia una conspiración y me acusa a mí de ser una especie de padrino. Sólo porque quería participar de la interna. El solo hecho de contrariar una decisión de ellos lo convierte a uno en un conspirador. Pero no es nuevo. A mí me causa ya gracia, pero es tragicómico.

¿Corrupción?

—¿Qué piensa del sobreseimiento de los Kirchner por enriquecimiento ilícito?

—Primero, sorpresa de que los fiscales no hayan apelado. Todos estos temas están vinculados a un funcionamiento anormal, inclusive en los tiempos, de las decisiones judiciales. En algún momento esos casos se reabren.

—¿Observa una manipulación de la Justicia?

—Aparentemente sí, no puedo asegurarlo, pero evidentemente esto se ha resuelto de manera relámpago. Yo fui cinco años investigado, en un caso en el que era evidente una manipulación para tratar de perjudicarme a mí y a mi esposa. Cinco años. A ellos les resuelven las cosas en una semana, una cosa absolutamente anormal para los tiempos procesales habituales de la Justicia.

—¿Usted cree que el Gobierno de Cristina es un gobierno corrupto?

—Acá hay escándalos de corrupción, aparecen todos los días, con gente cercana al Gobierno: los secretarios de la Presidenta, los amigos. También hay un enorme cuestionamiento a este capitalismo de amigos que es tan notable. Todas estas cosas le hacen mucho daño a la credibilidad de la Argentina.

La mira en 2011.

—¿Usted habla con Cobos de cara a 2011?

—No he hablado. He hablado cuando era presidente.

—¿Sigue firme en su candidatura a presidente?

—Sí.

—¿Le gustaría compartir una fórmula con Cobos?

—No, no, no. Lo peor que nos puede pasar es no aprender de los errores. Fue un desastre tanto la fórmula justicialista radical de Chacho Alvarez y De la Rúa como ésta. Tenemos que aprender. La UCR y el PJ no tienen que mezclarse nunca más, son las dos grandes fuerzas políticas históricas. Pero sí lo que pueden hacer es actuar patrióticamente, eso lo hacemos entre todos, gane quien gane.

—¿Lo ve con chances al vicepresidente?

—Tiene un apoyo significativo. En todas las encuestas lo dan entre las preferencias de los argentinos.

—¿Con quién le gustaría compartir una fórmula?

—No lo sé, en principio no he pensado.

—¿Reutemann, no?

—Siempre con una persona de mi partido.

—¿Usted cree que en 2011 el kirchnerismo tiene alguna probabilidad de ganar o es un ciclo terminado?

—No. No tiene ninguna posibilidad de participar en una segunda vuelta, no va a llegar.

—¿Cree que los intendentes del Conurbano van a apoyarlo a usted?

—De lo que estoy seguro es de que no van a estar con Kirchner. Los intendentes han sido humillados, han sido obligados a ser candidatos testimoniales, han quedado mal con sus pueblos, y eso después se cobra.

Los K y Chávez.

—Usted se refirió en Miami a tres decepciones en América latina, como Ecuador, Venezuela y Argentina.

—Tengo grandes desilusiones, especialmente con Venezuela. Chávez siempre habló de la integración sudamericana. Pero luego quiere manejar todo por la fuerza, sigue metido con las hipótesis de conflictos de guerra, ¡una ridiculez absoluta! Nosotros, a pesar de todo, tenemos un nivel institucional muy superior al de Venezuela.

—¿Hay similitudes entre Chávez y los Kirchner?

—No similitud. Pero en cuanto a esa forma agresiva de manejarse, sí. Esa idea maniquea de amigos y enemigos también es algo que los militares han tenido muy incorporado. Es curioso que un gobierno que apalea a la gente, donde hubo muertos y heridos, sea apoyado por el Gobierno argentino

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