Duhalde y Cobos tantean una posible coalición

La puja en el Senado por la ley de medios está bloqueando la actividad política. Sin embargo, la explosiva situación social y la ofensiva del sindicalismo combativo aceleraron los contactos entre Julio Cobos y Eduardo Duhalde.
Los motivos son obvios, "si el campo acorraló al gobierno el año pasado, imagínense al campo más los sindicalistas trotskistas más los piqueteros rebeldes", graficó un dirigente duhaldista.

La sensación de que el gobierno está perdiendo el control social se suma a que tanto en la UIA como en AEA reina el pesimismo. La reciente solicitada de esta última entidad apoyando indirectamente a Clarín no fue un acto de solidaridad. La cúpula empresarial está convencida de que, después de la ley de medios, la política anti empresas se profundizará. El Ministerio de Trabajo ya dio claros indicios de que, aun antes de que se apruebe la nueva ley de riesgos de trabajo, se incluirían en la normativa actual nuevas enfermedades y compensaciones de pago único por invalidez que triplicarían los valores actuales. Peor todavía es la evaluación política. Ante la ebullición social y sindical el gobierno no cuenta con la justicia ni con las fuerzas de seguridad, porque ambas están convencidas de que si actúan terminarán siendo el chivo expiatorio. Hugo Moyano pasa a ser así entonces la guardia pretoriana de Kirchner. Y los empresarios saben muy bien cómo factura los favores la cúpula de la CGT.

Plan A y plan B

Duhalde estaría resignándose poco a poco a la idea de que el peronismo disidente no estaría en condiciones de levantar una candidatura presidencial propia. Esto en tanto Carlos Reutemann siga enclaustrado y los gobernadores sometidos a la chequera de Olivos. La alternativa de una coalición radical-peronista que respalde a Cobos es la hipótesis que hoy cuenta con más chances. De prosperar esto para el 2011, Duhalde pretendería que Cobos lleve a la gobernación de Buenos Aires a su esposa o a Francisco de Narváez. Pero si la marea social se lleva puesto al kirchnerismo, el plan de lluvia pasaría por una coalición radical-peronista que le permita a Cobos sostenerse en la presidencia hasta el final del mandato o llamando a elecciones anticipadamente, algo que ya tiene antecedentes. Como la situación fluye en forma impredecible, ni el dirigente más audaz se anima hoy a predecir si habrá Plan A o Plan B.

Los temores radicales

Ernesto Sanz, Oscar Aguad y Gerardo Morales están al tanto de que Cobos conversa cada vez más seguido con Duhalde, de Narváez y Felipe Solá y que aquél no dudaría- si le conviene- en formar una UTE con el peronismo rebelde. Esto inquieta y mucho a la cúpula de la UCR, que teme que el Vicepresidente termine dándole más a los peronistas que a sus correligionarios, con los que mantiene conflictos de lealtades y traiciones. La desconfianza estaría creciendo y es así que Morales habría decidido mostrarle a Cobos que la UCR tiene alguna otra alternativa. El actual acercamiento entre la cúpula radical y Elisa Carrió, a punto de fundar su nuevo partido Coalición Cívica-ARI, es el resultado de aquellos recelos. El triángulo Cobos-Morales-Carrió sería ahora el nuevo marco del juego opositor, ya que Mauricio Macri sólo tiene vínculos con el Vicepresidente, pero no pasa los controles de calidad de Carrió ni de la UCR.

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