Dueño también es el que se ocupa de crear solvencia

Por Hernán de Goñi

Todavía resuena en los oídos de inversores y empresarios la frase que Néstor Kirchner lanzó desde un atril de campaña para justificar la intervención del Estado en la vida de las empresas. "Los argentinos ahora somos dueños de Nordelta", sentenció con alegría. Desde ese lugar, señaló que el Gobierno no quiere ser un socio bobo (actitud que sí le adjudica a las AFJP) y que por esa razón se atribuye el derecho a meter la nariz en los asuntos de aquellas compañías en las que ahora es un socio relevante.

Más allá de la curiosa sensación de pertenencia que se adjudica el ex presidente (se siente dueño con apenas 26% del capital), hay un factor que parece secundario, pero no lo es: la solvencia.

Las operaciones que hace la ANSeS no alcanzan a despejar este aspecto. Si bien algunas de sus inversiones están orientadas a la búsqueda de algún tipo de rentabilidad, siguen atadas a la suerte del Estado que las administra. El 60% de los fondos de las jubilaciones está en títulos públicos. El riesgo argentino aún es alto.

Si el Gobierno quiere comportarse como "dueño" de una empresa (aunque en los hechos no lo sea) antes debería darle solvencia a su gestión y a toda la economía. La ANSeS no es la isla de la fantasía.

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