El ex dueño de Parmalat escondía en su casa una colección de cuadros por 100 millones de euros

El fisco italiano le confiscó a Calisto Tanzi un Picasso, un Monet y un Van Gogh. La empresa láctea, que tuvo inversiones en la Argentina en los '90, quebró en 2003 y los cuadros los escondía antes del cierre
La Guardia de Finanzas (policía fiscal) confiscó ayer varios cuadros de un valor estimado en 100 millones de euros al ex propietario de la empresa Parmalat, Calisto Tanzi, escondidos supuestamente ante la inminente quiebra de la alimentaria en 2003.

Entre los cuadros confiscados a Tanzi, investigado por la quiebra de la compañía hace seis años, y que habían sido ocultados en casa de algunos familiares, figuran un Picasso, un Monet y un Van Gogh, informaron los medios de comunicación italianos.

El hallazgo de las pinturas fue posible gracias a la investigación abierta por la Guardia de Finanzas después de que un programa de televisión denunciara el pasado domingo que Tanzi había escondido esos cuadros para evitar que le fueran confiscados a raíz de la bancarrota de la alimentaria.

Desde la quiebra de la compañía, los fiscales encargados del caso investigan donde acabaron los millones que desaparecieron de las cajas de Parmalat y que algunos señalan que pasaron a formar parte de lo que se ha llamado el "tesoro" escondido de Tanzi.

El ex patrón de Parmalat ha asegurado en repetidas ocasiones que no existe ningún bien de su propiedad que no haya sido puesto en conocimiento de las autoridades.

En esta línea, el pasado lunes negó poseer dichas obras de arte al ser interpelado por los medios de comunicación al margen de una vista del proceso abierto en Parma, norte de Italia, por la quiebra de Parmalat.

En declaraciones al canal de televisión por cable SkyTg24 el fiscal de Parma, Gerardo Laguarda, explicó que una serie de interceptaciones telefónicas revelan que ya se habían iniciado una serie de negociaciones para la venta de algunos de los cuadros.

Asimismo, la Fiscalía apunta que las obras iban a ser adquiridas por compradores de origen ruso.

El yerno de Tanzi, Stefano Strini, por su parte, es investigado por receptación, ya que según los investigadores era quien se ocupaba de gestionar y de vigilar las obras de arte.

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