Las dudas del 29, el mejor negocio para los consultores económicos

Los gurúes trabajan a agenda completa con la economía del "día después" del 28.
En la serie cómica de TV más exitosa de todos los tiempos, Jerry Seinfeld asegura que las sesiones de psicoanálisis suelen durar 50 minutos para que, en los diez minutos que quedan entre paciente y paciente, el psicólogo se agarre la cabeza y repita: "¡Por Dios, qué loco que estaba el tipo que acabo de atender!". Por algún motivo, las charlas de los gurúes económicos en empresas se pactan con la misma duración estándar: 50 minutos. Más un "bonus track" de preguntas y respuestas, el combo cotiza entre 8.000 y 10.000 pesos para los economistas más demandados (Ricardo Arriazu, Miguel Broda, Miguel Bein, Daniel Artana, entre otros).

Todavía no se sabe si la incertidumbre del 29 terminará jugando en contra del Gobierno (voto castigo) o a favor (por eso del piloto de tormentas). Lo que sí parece claro es que el contexto de dudas está beneficiando el negocio de los pronósticos macroeconómicos in company.

"Quisimos contratar un economista de renombre para una charla con los gerentes, y de paso reformular las metas de nuestro presupuesto 2009", contaba el jueves pasado el gerente financiero de una empresa grande de servicios, "recién el cuarto en nuestra lista tenía disponibilidad para venir a la empresa". Después de un regateo, el gurú acordó la charla en 9.000 pesos, con el informe mensual de la consultora y su encuesta privada de inflación de yapa.

Hay dos interrogantes empresarios que dispararon la demanda de economistas: qué pasará con el tipo de cambio tras las elecciones y cuál es la desaceleración real de la actividad. Con respecto al valor del dólar, el consenso entre los economistas se modificó: mientras que tres meses atrás la gran mayoría se jugaba por una fuerte devaluación post comicios, hoy las opiniones están más divididas y la posición del Central (que el dólar está cerca del equilibrio) se fortaleció, por la revaluación del real, la suba de la soja y la mejora relativa en la economía mundial.

El deterioro de las estadísticas oficiales del Indec es otros factor que apuntala el negocio de los gurúes, que ofrecen datos propios de inflación y actividad.

Y hay otra explicación: los presupuestos corporativos están corriendo por detrás de metas que fueron fijadas en octubre pasado y que quedaron desactualizadas, en especial en lo que hace a tipo de cambio y actividad. Por eso, la temporada alta de charlas de consultoría (octubre-diciembre) está viviendo un veranito anticipado.

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