Con dudas antes del encuentro

Con dudas antes del encuentro
La Presidenta participará de la Cumbre del Mercosur y se reunirá con Mujica, que habló de "aislar" el conflicto por Botnia. En Cancillería consideran difícil que a corto plazo se produzcan cambios sustanciales en la relación.
La elección de José Mujica como presidente de Uruguay y su anuncio de que se reunirá con la presidenta Cristina Kirchner tal vez haya salvado de las telarañas de la rutina a la Cumbre del Mercosur que se realizará entre hoy y mañana. Mujica planteó como prioridad el restablecimiento del vínculo con Argentina, habló de "aislar" el conflicto por Botnia y hasta prometió llegar al encuentro con la Presidenta con algunas propuestas en la manga. En la Cancillería argentina, donde aseguran saber bastante sobre promesas incumplidas sobre este asunto, dicen que esperan ver para creer.

Mujica tiene el handicap de un excelente vínculo con los Kirchner y una ligazón histórica con la Argentina. "Queremos llevarnos lo mejor posible", explicó el presidente electo de Uruguay sobre el futuro bilateral. Lo mismo le dijo al enviado kirchnerista para el ballottage, Rafael Folonier, y al embajador argentino en Montevideo, Hernán Patiño Mayer, en la muy comentada reunión que mantuvieron el mismo domingo de la elección.

Pero en el gobierno argentino hay dudas. Por ejemplo, en Montevideo anticipan que Danilo Astori será un vicepresidente influyente en el rumbo de las políticas del nuevo gobierno, con atribuciones similares a las de un jefe de gabinete. Y si algo distinguió a Astori como ministro de Economía de Tabaré Vázquez, recuerdan en la Cancillería, fueron sus críticas al Mercosur y a la relación con Argentina en particular, además de su convencida defensa de la instalación de Botnia. Por otro lado, mencionan las veces que Argentina planteó instancias para dejar atrás el conflicto –como la propuesta de pagar el traslado de la pastera o la mediación del rey de España– que luego quedaron frustradas. Ahora que las presentaciones judiciales en La Haya finalizaron y sólo queda esperar el fallo, ven difícil que puedan producirse cambios sustanciales en la relación en el corto plazo.

Lo cierto es que Mujica consideró "estratégico" el vínculo de Uruguay con Argentina y los analistas evalúan que si hay un buen momento para hacer alguna concesión es éste, cuando las elecciones ya pasaron y el presidente electo está en período de gracia con el electorado. "Somos hijos de la misma placenta", graficó el uruguayo en su particular estilo. Habrá que estar atento a lo que suceda mañana en el encuentro.

Mujica también se reunirá con los otros presidentes que vayan a Montevideo, lo que le pondrá algo de chispa a una cumbre que, por lo demás, no mostrará avances en el bloque. Las dos eternas trabas a la integración comercial –el Código Aduanero y la distribución de la renta aduanera– siguen en el mismo limbo de siempre. Los funcionarios que trabajan en los aspectos técnicos del Mercosur aceptan que no es exagerado hablar de un 2009 perdido. "Fue un año muy complejo para el Mercosur", reconoce el subsecretario de Integración Regional, Eduardo Sigal, que está desde el viernes en la capital uruguaya para participar de las reuniones previas.

Los inconvenientes políticos juegan su parte, de ahí también el interés de Mujica en "aislar" el conflicto por Botnia. Por ejemplo, Argentina mantiene bloqueado un proyecto de vinculación energética por unos 80 millones de dólares entre Brasil y Uruguay. Esos recursos provienen del fondo de convergencia estructural creado para amortiguar las asimetrías económicas por las que Uruguay y Paraguay señalan a los dos socios mayores.

Otro dato político en esta cumbre estará dado por la situación de Honduras. En este punto los presidentes del bloque coinciden en exigir la restitución de Mel Zelaya y en desconocer el resultado de las elecciones que ganó el derechista Porfirio Lobo, por lo que se descuenta una declaración en ese sentido. No se sabe si Evo Morales se dará una vuelta mañana para recibir personalmente las felicitaciones por el arrasador triunfo obtenido en las elecciones presidenciales de ayer en Bolivia.

Mujica asumirá en marzo, por lo que esta cita en Montevideo será la última cumbre de Tabaré Vázquez, garantía de emotivos discursos de despedida. También dará las hurras Michelle Bachelet, aunque su participación –Chile es país asociado– estaba casi descartada. Quien sí estará será Hugo Chávez, pese a que la incorporación de Venezuela al bloque continúa en veremos. "En Brasil aún no se ha aprobado y en Paraguay tampoco. Pero nosotros políticamente somos del Mercosur", avisó ayer Chávez, que luego seguirá rumbo a Buenos Aires. El miércoles mantendrá un encuentro con Cristina Kirchner en la Casa Rosada.

Otro que se va será Carlos "Chacho" Alvarez, que culmina su ciclo iniciado en 2005 al frente de la Comisión de Representantes Permanentes. El cargo no volverá a ser ocupado y el país que tome la presidencia pro témpore se hará cargo de conducir la comisión, compuesta por un integrante de cada país miembro.

Justamente, mañana Vázquez le pasará el martillo que simboliza la jefatura del bloque a Cristina Kirchner. El mandato argentino coincidirá con el año del Bicentenario y con la presidencia de España en la Unión Europea. Tan particular conjunción entusiasmó a la Presidenta, que sueña en el semestre que tendrá por delante con reflotar el tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, otro viejo proyecto paralizado por las diferencias entre los bloques. Cristina Kirchner ya conversó sobre esto con José Luis Rodríguez Zapatero en la reciente Cumbre Iberoamericana y con su vice, María Teresa Fernández de la Vega, cuando semanas atrás pasó por Buenos Aires. El entusiasmo, pudieron comprobarlo en esos contactos, está. Conseguirlo sería una inyección de vida al alicaído Mercosur. Lo que queda por ver es si en apenas seis meses consiguen zanjar las dificultades que impidieron poder avanzar en los últimos años.

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