Dudas por los $ 74.000 millones que costará el Plan Anticrisis

En el Gobierno dicen que sólo $ 10.000 millones no están en el Presupuesto y que saldrán de la ANSeS y de recortes de subsidios. Pero los economistas plantean que la caída de la recaudación puede poner presión a las cuentas fiscales.
La suma de las medidas que lanzó el Gobierno para minimizar los efectos de la crisis internacional sobre la economía doméstica tendrá un costo de más de 74.000 millones de pesos en 2009, una suma equivalente al 6,3% del PBI. Si existe la billetera capaz de hacer frente a semejante gasto es la pregunta que se hacen hoy todos los economistas. Mientras muchos dudan de que el Estado cuente con el presupuesto necesario, los funcionarios se muestran confiados. "La financiación está absolutamente garantizada", señaló ayer a Clarín una alta fuente del Ejecutivo.

Con los jardines de Olivos como fondo, o desde cualquier otro escenario, en las últimas semanas la presidenta Cristina Kirchner cargó la agenda pública de anuncios. En todos los casos, según la prédica oficial, están destinados a evitar que la economía de la era kirchnerista muestre números negativos luego de varios años de fuerte crecimiento. Todo apunta a ello: el megaplan de obras públicas, la eliminación de la tablita de Ganancias, los adicionales navideños para jubilados y desocupados, la rebaja de las retenciones al trigo y el maíz, el financiamiento barato para que la gente compre autos y electrodomésticos. Pero todo, a la vez, cuesta dinero.

El estudio Miguel Bein & Asociados hizo la suma: el paquete anticrisis representa una inyección fiscal a la economía de 74.105 millones de pesos, de la que tres cuartas partes corresponden al plan de obras públicas "más ambicioso de la historia", al decir de la propia Presidenta. Parte del dinero necesario ya ha sido previsionado en el Presupuesto 2009, pero otra buena porción de las iniciativas por ahora no tiene una fuente de financiamiento asegurada.

Los funcionarios admiten que faltan unos 10.000 millones. Pero a la vez aclaran que no habrá problema, ya que la ANSES aportaría unos 3.000 millones de la plata de los futuros jubilados (por caso, ya se sabe que del sistema previsional saldrá el dinero para convertir en subte un tramo del ferrocarril Sarmiento), y los otros 7.000 millones provendrían del ahorro previsto en los subsidios a las empresas de servicios públicos.

Pero los economistas dudan. Rodrigo Alvarez, de la consultora Ecolatina, señaló que la recaudación de 2009 podría no ser todo lo generosa que imagina el Gobierno. "Nuestra proyección es que la economía no crezca, que se mantenga el mismo ritmo de actividad de 2008. Con una inflación proyectada en 10 a 15%, los recursos tributarios genuinos van a crecer en ese rango. En este escenario, no vemos que se llegue a cubrir con todo lo que se anunció", dijo.

El propio Bein advirtió que, en el caso de que se concreten todas las obras prometidas, el Ejecutivo deberá hacer algunos malabares financieros para cubrir todos los flancos, sobre todo porque en 2009 habrá que afrontar también el pago de deuda por unos U$S 8.000 millones. El economista descartó que la situación pueda terminar en default, ya que el Banco Central tiene espalda suficiente. Pero apuntó que "la reducción de los colchones puede aumentar la presión sobre el tipo de cambio y las tasas, en la medida que se haga necesario el uso de parte de las reservas para afrontar vencimientos en dólares".

En el Gobierno, sin embargo, no parecen preocupados y aseguran que los proyectos avanzarán según lo previsto, porque hay plata suficiente. "Las cuentas van a quedar en equilibrio", enfatizó un funcionario consultado por Clarín. Sugirió además que en el peor de los escenarios se podría volver a apelar a una pequeña devaluación. "Si movés 5% el tipo de cambio, eso te permite emitir 4.000 millones de pesos adicionales", sostuvo.

La sucesión de anuncios anticrisis, en este contexto, parece lejos de haber llegado a su fin. Para febrero, por lo pronto, se espera el lanzamiento de una línea de créditos hipotecarios para financiar la construcción de viviendas para la clase media.

Comentá la nota