Duclós: Táctica y estrategia

El Intendente adelantó el anuncio de los cambios en su gabinete. Refuerza a sus funcionarios más cercanos y cede a la UCR la crucial Secretaría de Gobierno y un área social. La presencia de Alejandro Irigoyen en desarrollo local y una señal a la producción. César Martínez reemplazará a Juan Sáenz en la presidencia del comité radical. Adrián Pérez y el precio de la lealtad a Elisa Carrió.
La decisión del intendente Omar Duclós de adelantar el anuncio de los cambios en su gabinete se debió a una seguidilla de hechos que, de no suturarlos rápidamente, podrían haber abortado la estrategia que finamente se venía tramando entre el núcleo más importante de la dirigencia radical en sus diversas vertientes que incluyen no sólo al comité sino a Línea Nacional y a los ex presidentes, entre otros, junto a representantes del Frente Coalición Cívica.

Las diversas miradas que ofrece esta jugada del Jefe Comunal apuntan, en primer término, a fortalecer el tramo definitorio de su gestión y, al mismo tiempo, vigorizar la construcción del Acuerdo Cívico y Social en Azul.

La UCR y el jardín de infantes.

Está claro que no todo es un jardín de infantes. Cuando se filtraron hace una semana en esta columna los nombres de los radicales Nicolás Duba a la Secretaría de Gobierno y Carolina De Paula al área de Familia, Niñez y Adolescencia existieron las típicas suspicacias y acusaciones de los pocos que conocían del tema.

Entre las excusas de "yo no fui" ante el malestar de algunos "jefes" y las llamadas al autor de esta nota para averiguar la procedencia o acusándolo de "voltear el acuerdo", se cae siempre en alguna conducta infantil.

La información es información y no se violó ningún código realizándose el chequeo en más de una fuente, como corresponde. Podían concretarse o no esos nombres. Se podían caer luego de la trascendencia pública, pero era harina de otro costal.

Lo cierto que los tiempos se apuraron porque no todo está tan en orden en la casa de los radicales. Y el Jefe Comunal lo olfateó. Por un lado un sector minoritario que no quiere saber nada de acuerdos con el duclosismo como el denominado Movimiento y Ateneo Raúl Alfonsín (MARA) y, por el otro, dirigentes que convocaron al diálogo pero perdieron cierto protagonismo. En el medio, los expresidentes y su anuncio de conformar el Ateneo Radical para el Reencuentro Raúl Alfonsín que sume a las distintas vertientes del partido y una Línea Nacional que está haciendo movimientos de ajedrecistas.

El denominado MARA es un grupo que está lejos de la estrategia de los comités provincial y nacional en cuanto a fortalecer y ampliar la UCR. El espanto hacia el Intendente es superior a cualquier intento de negociación. Las distintas expresiones en los partidos son saludables (más allá de los pícaros de siempre) y una interna el año próximo podría dirimir quién es quién.

La obsesión de Duclós.

Pero ¿qué intenta Duclós con el afianzamiento de su grupo más íntimo pero abriendo, a su vez, el juego a la UCR y al propio vecinalismo? (una constante en su gestión, hay que admitirlo). Como se señaló antes, a fortalecer sus dos últimos años de gestión. Hay algo que lo obsesiona y es no finalizar esmerilado por las crisis recurrentes, las finanzas municipales y la oposición.

Aparece aquí un dato que puede resultar casi anecdótico en la lógica de la política criolla: va a conducir un municipio del que sabe que no continuará al frente, sin tener en claro su futuro personal pero intentando mantener las riendas hasta el último minuto para tener la capacidad de injerencia en su sucesor.

Hay una especie de dos escenarios típicos de las tácticas del Intendente. Uno es la aparición de Claudio Molina en Obras Públicas con el desafío de imprimir otra dinámica a ese sector junto al fortalecimiento de dos funcionarias clave: la secretaria de Salud y Desarrollo Social Adriana Scalcini y Silvana Arruti que suma a la Secretaría Privada la Subsecretaría de Relaciones Institucionales luego del retiro de Marta León.

Duba, De Paula e Irigoyen.

El otro escenario es Duba en la Secretaría de Gobierno en un fuerte gesto hacia la UCR que no puede pasar inadvertido. El nombrado fue candidato a concejal en la última elección y va a ocupar un área clave de la administración. Nada más y nada menos que el nexo con el poder político y las organizaciones de la comunidad. Lo de De Paula, además del peso de su apellido, procura dinamizar un área con fuerte demanda social, un tema que siempre le interesó a la todavía concejal.

Y la otra llave que abrió Duclós es hacer participar del gabinete a Alejandro Irigoyen en lo que hace al desarrollo local. Esta es una señal hacia el empresariado o grupos inversores de una administración que siempre ha sido cuestionada en este terreno. El carácter de ad honorem le da otro tono y, seguramente, un compromiso del presidente de Vecinos por Azul que va por encima de la coyuntura. Azul sufre el mismo síndrome que el país. No hay políticas públicas ni privadas a mediano y largo plazo. Se trabaja sobre la urgencia que no necesariamente siempre es lo más importante si se amplía la mirada.

Martínez presidente de la UCR.

Pero la novedad en el comité de la UCR es que el actual presidente Juan Sáenz deberá dejar su cargo cuando asuma como concejal ya que la carta orgánica del partido se lo impide según el artículo 152 donde establece las incompatibilidades. ¿Quién lo sucederá? Le seguiría Duba quien tampoco está en condiciones a partir de su cargo en el Ejecutivo. El presidente del comité después del 10 diciembre, días más días menos, será César Martínez, un experimentado dirigente que siempre apostó al diálogo y a una conducta conciliadora.

¿El hombre ideal para este momento del radicalismo? Para algunos (quizá la mayoría) sí. Para otros, seguramente, no.

Hay signos en política que cuestan interpretarse.

Por ejemplo la decisión del diputado Adrián Pérez de mudarse a la Capital Federal para ordenar el ARI mientras Elisa Carrió desembarcó en la provincia.

Eligió Azul para hacer el anuncio y aclarar que apoya al Acuerdo Cívico Social en el orden local sabiendo en su interior y sin decirlo públicamente que es muy difícil que la extraña Carrió y sus vicisitudes siga en un futuro no muy lejano dentro de ese armado.

Se trata de la eterna lealtad de Pérez a una dirigente que lo puede hacer transitar por el cielo o el infierno a la vez.

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