Dramático careo entre Ragni y un ex suboficial

El padre de un desaparecido neuquino reiteró que el suboficial había ofrecido obtener información. El hombre –testigo en el juicio- lo negó. Otro dramático momento para recordar una época aciaga.
Oscar Ragni, el padre de aquel joven desaparecido en Neuquén en 1976, y uno de los emblemas de las organizaciones de derechos humanos de Neuquén, junto a su esposa Inés, fue protagonista de un dramático careo este martes con el testigo Elio Paglione, quien negó que en aquel entonces por su condición de ex suboficial del Ejército le hubiera comentado que podía obtener información del área de inteligencia para saber qué había pasado con su hijo.

Ragni se mantuvo en sus dichos y Paglione dijo que ni siquiera lo conocía en esa época, por lo que el Tribunal dio por concluida la medida.

Ragni no solo contó el episodio con lujo de detalles, sino que después, en declaraciones a los periodistas que lo abordaron, cargó duro contra “los milicos” que no tienen memoria. Dijo que efectivamente se había visto con Paglione y que el entonces suboficial le había prometido “averiguar algo”, pero le había pedido que no dijera nada en razón de la situación que había entonces.

La querella del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos -CEPRDH- solicitó que el testigo Paglione sea investigado por falso testimonio.

El Tribunal Oral Federal informó que la semana próxima no habrá audiencias y que los días 10 y 11 de noviembre se constituirá en Buenos Aires para escuchar a dos testigos que por razones de salud se ven imposibilitados de viajar a Neuquén.

El lunes 10 de noviembre en la localidad de San Pedro declarará el médico Jorge Estévez y al día siguiente en la Capital Federal lo hará el general retirado Heriberto Ahuel. La ronda de testigos se reanudará en Neuquén el 17 de noviembre próximo.

Este martes, en la audiencia del juicio oral, Enrique Fuckman, ex prisionero de la ESMA aseguró que "se debe juzgar a todos los genocidas que actuaron en la última dictadura y no a unos pocos" aunque reconoció el valor de los procesos en marcha en todo el país.

Durante su declaración, Fuckman relató los padecimientos que debió afrontar durante los 15 meses en los que permaneció secuestrado a partir de 1976 en la Escuela de Mecánica de la Armada.

Describió en forma cruda las torturas, golpizas y humillaciones a las que fue sometido junto a otros prisioneros en la ESMA.

Dijo que "tengo una evaluación contradictoria de los juicios porque por un lado nos permiten reconstruir la historia del país pero por otro sabemos que solo están siendo juzgados unos pocos y no todos los genocidas".

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