El drama de los “sin papeles”

El gobierno de Berlusconi anunció una repatriación masiva. Su ministro del Interior, Roberto Maroni, pidió al titular de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, que presionara a Libia para que cumpliera los acuerdos de control de salida de indocumentados.
Ni las bajas temperaturas ni las difíciles condiciones del mar han frenado esta Navidad los viajes de la esperanza entre la costa norafricana e Italia, donde desde el pasado día 25 han desembarcado 1700 inmigrantes indocumentados. Sólo el domingo llegaron casi 600 personas en pocas horas. El gobierno conservador de Silvio Berlusconi ya anunció que hará una repatriación masiva de los ilegales en vuelos especiales.

Durante la mañana se avistó una barcaza en las costas de la isla de Lampedusa, con 253 personas a bordo, entre ellas 60 mujeres y cuatro niños. Una segunda barca con 300 inmigrantes fue rescatada en las primeras horas de la tarde en la isla de Linosa, después de haber encallado. Un verdadero drama se desarrolla estos días en Lampedusa, donde el centro de acogida, con capacidad sólo para 840 personas, está desbordado, algo muy inusual en esta época del año.

Los inmigrantes han empezado a ser trasladados a otros centros del país en las regiones de Calabria y Puglia. Las autoridades, para hacer frente a este enorme éxodo, van a usar aviones para reforzar las labores de patrullaje que ya realizan embarcaciones y helicópteros. Según los últimos datos oficiales, en 2008, entre enero y agosto, han llegado a Italia por vía marítima 20.967 ciudadanos extranjeros, un 55 por ciento más que en 2007. Por lo que se refiere directamente a Lampedusa, el aumento es del 87 por ciento respecto del mismo período el año anterior.

La llegada de inmigrantes parece no tener fin. En la tarde del domingo, los servicios de vigilancia de Lampedusa recibieron un aviso sobre la presencia de otra barcaza con 150 inmigrantes a bordo. “No hemos podido aún localizar la posición exacta, pero por las indicaciones que nos han dado parece que están en aguas territoriales libias”, dijo un portavoz de los guardacostas.

La situación de emergencia ha llegado a Roma, donde el ministro del Interior, Roberto Maroni, ha pedido al ministro de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, que presione a Libia para que ésta cumpla los acuerdos de control de salida de indocumentados. Libia es el país desde donde sale la mayor parte de los barcos hacia Italia, y hace un año el gobierno de Romano Prodi firmó un pacto con sus autoridades para patrullar conjuntamente las costas.

El gobierno italiano querría por parte de Trípoli una mayor colaboración para prevenir las salidas de las pateras, sobre todo después del acuerdo firmado este verano entre el primer ministro, Silvio Berlusconi, y el líder libio, Muamar Kadafi, según el cual Italia pagará miles de millones de euros en compensación por los abusos cometidos en el período colonial. Se ponía así fin a cuarenta años de roces. Pero el pacto aún no ha sido ratificado por el Parlamento y quizá por eso Libia hasta ahora mira hacia otro lado.

Los inmigrantes suelen proceder de Túnez, Marruecos, Argelia, Chad y Somalia.

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