Drama en Italia: El terremoto deja más de 150 muertos y 100 mil evacuados

El sismo destruyó 26 localidades en la región de Abruzzo. Miles de personas duermen en la calle. El gobierno decretó la emergencia nacional.
Italia quedó abrumada ayer por el catastrófico terremoto que dejó semidestruidos a 26 centros urbanos en torno a L'Aquila, capital de la región de Abruzzo, con un saldo provisorio de más de 150 muertos, 2.000 heridos y 100 mil evacuados, muchos de los cuales no saben qué hacer ni adónde ir tras haber perdido todos sus bienes. También hay centenares de dispersos, que al menos en parte pueden encontrarse bajo los escombros, vivos o muertos.

El sismo, como ya informó Clarín en su segunda edición de ayer, alcanzó el grado 6,3 de la escala Richter y culminó con un movimiento telúrico asesino luego de dos meses de temblores en la zona debido al choque de las placas profundas de Euroasia y Africa.

Mientras bajo la lluvia continuaba anoche el trabajo de 5.000 socorristas que llegaron con las columnas de ayuda desde toda Italia para liberar de los escombros a muchas víctimas dadas por perdidas, decenas de miles de personas afrontaban una segunda noche tremenda. Muchos están acampados en las plazas, en las playas de estacionamiento y en dos estadios, donde han sido levantadas carpas en varias "tendópolis" que son insuficientes para dar abrigo y comida a tanta gente desesperada.

La mayoría de los que han quedado en L'Aquila y los pueblos vecinos del mismo nombre pasan la noche dentro de sus automóviles, mientras otros más afortunados parten con mucho dolor y nostalgia hacia otras zonas de Abruzzo y otras regiones italianas, acogidos por familiares o por la solidaridad de quienes quieren ayudarlos.

El gobierno decretó el estado de emergencia que moviliza todos los recursos, incluída la convocatoria al servicio civil de las fuerzas armadas. El primer ministro Silvio Berlusconi, que visitó L'Aquila y sobrevoló en un helicóptero las zonas más castigadas, confirmó anoche que la cifra de muertos supera los 150 y que podría crecer.

Berlusconi dijo que reconstruir la provincia de L'Aquila costará varios miles de millones de euros, pero aseguró que "nadie será dejado aparte" y que los recursos de la nación, que vive una seria crisis económica, afrontarán la tragedia abruzzesa.

Casi a la medianoche, los socorristas produjeron casi un milagro al rescatar con vida a una "ragazza" estudiante de entre los escombros del edificio completamente destruido de via Sant'Andrea en L'Aquila, cuyo centro histórico ha quedado abatido o inutilizado. Fuentes de la Protección Civil informaron que ayer sólo en la capital de los Abruzos fueron salvadas 60 personas que estaban atrapadas entre las ruinas de las casas.

El panorama en los campos de juego donde se han establecido las "tendópolis" para asistir a una parte de los evacuados resulta patético por el estado psicológico desesperante de mucha gente. Un oficial de carabineros contó que había conocido a un profesor de escuela secundaria "que se ha quedado sin nada a los 60 años". "No tiene qué ponerse encima y en el desastre han muerto su mujer y sus dos hijos. Nunca ví a una persona que sea, como él, el símbolo de la desolación humana", dijo.

La autopista entre Roma y L'Aquila, que estuvo cerrada todo el día para facilitar la llegada de las columnas de socorro, fue reabierta esta madrugada para el tránsito de automóviles y medios de ayuda.

Si en la capital el panorama es desastroso, resulta aún peor en algunos de los pueblos vecinos a L'Aquila. Castelnuovo, Onna y Partinica están casi totalmente destruídos, con sus plazas convertidas en capillas ardientes por los féretros que se van alineando.

En Onna, de 250 habitantes, se estima que han muerto entre 40 y 50 personas y prosigue el trabajo de búsqueda de las víctimas. En Partinica, donde anoche se sintieron fuerte algunos movimientos telúricos que causan escenas de pánico entre los vecinos, los médicos curaron y dejaron ir a un anciano que se identificó como Vincenzo. "Tengo 80 años, un brazo roto, un ojo herido, mi hermana y mi cuñado murieron esta madrugada en el terremoto, no veré más a muchos amigos: no sé bien para qué sigo vivo", explicó.

Mientras por radios y TV se piden más carpas, comida y ropa, el presidente de la región de Abruzzo, Gianni Chiodi, dio la buena noticia de que no es necesario que continúen las donaciones de sangre "porque tenemos ya reservas suficientes". El gran miedo que se difundía anoche en la zona del desastre era que esté por producirse un nuevo terremoto, aunque los responsables aseguran que "durante semanas proseguirán los temblores y no cabe esperar un nuevo sismo". Otras veces ya se equivocaron.

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