El drama de los damnificados por los remedios falsos

Las víctimas de las drogas adulteradas relatan sus experiencias; podrían declarar ante el juez
"Me deprimí por el maltrato y el manoseo que sufrí cuando tuve que retirar mis medicamentos oncológicos de la droguería San Javier. Hasta sufrí un infarto." Ester Miraglia, empleada del Banco de la Nación Argentina (Casa Central) desde hace 35 años, es la dueña de las palabras que representan el malestar que sienten miles de afiliados a la Obra Social Bancaria Argentina.

Esta es una de las tantas voces de los afiliados que sospechan haber consumido medicamentos adulterados y que denuncian las irregularidades en la entrega de los remedios.

Las denuncias se multiplican todos los días y el juez federal Norberto Oyarbide pidió la intervención de la obra social que lidera Juan José Zanola, luego de un allanamiento en la sede de la entidad. Allí, los investigadores encontraron una partida de medicamentos falsos, además de una oficina de la droguería San Javier, propiedad del principal imputado en la causa, Néstor Lorenzo. El dueño de San Javier, actualmente detenido, había sido calificado por la ex ministra de Salud Graciela Ocaña como "el Yabrán de los medicamentos".

Ester contó a La Nacion que sufre de un trastorno en su médula, porque no genera suficientes glóbulos blancos: "Debo tomar medicamentos oncológicos, uno de ellos llamado Anagredine, del laboratorio Ariston. Tenía que ir a buscar la medicación a la droguería San Javier, en la calle Pedro Goyena 59, de la Capital". Miraglia precisó: "No me entregaban los medicamentos en tiempo y forma. Siempre me daban la mitad de las dosis que necesitaba. Por esto, inicié acciones legales contra la obra social".

No sólo el incumplimiento de la entrega de la medicación era el problema de Ester. La empleada del Banco Nación asegura que sufrió fuertes dolores abdominales e hinchazón de sus piernas, que le impedía caminar con normalidad: "Cuando tomaba la medicación entregada por San Javier tenía un millón y medio de plaquetas y ahora tengo 600. Me siento mucho mejor y no tengo dolores".

Una historia similar cuenta Claudio Vignolo, de 44 años y enfermo de VIH: "Me detectaron la enfermedad en 2001. Mi padre fue bancario y por eso tengo esa obra social. A partir de 2005 comencé a tener problemas con la entrega de la medicación. Algunas me las daban con retraso. Otros remedios me han llegado luego de cinco meses de haber vencido. Los peores son aquellos que debían mantener una cadena de frío y llegaban a mi casa en una bolsa de supermercado".

Claudio vive en Mar del Plata y recibía los medicamentos desde Buenos Aires. "Tomo 12 pastillas diarias, con un valor de 13.000 pesos por mes. Los remitos de los medicamentos claramente dicen «Droguería San Javier»."

Vignolo precisó: "Con los medicamentos de San Javier tenía las defensas en 125, un número muy bajo. Además, me aparecía en los análisis una muy alta carga viral. Con medicación entregada en un hospital público, tenía las defensas en 800 y casi no tenía carga viral presente en sangre".

Daniel Iurisci todavía recuerda con dolor la muerte de su padre, el 8 de febrero de este año. Armando Iurisci estaba jubilado del Banco Nación, luego de que le descubrieron síndrome parkinsoniano, por el que tuvo varios infartos cerebrovasculares.

Negativa

"Mi papá necesitaba alimentación especial llamada Kas 1000, que se transmite por medio de una sonda nasogástrica. La obra social se negó a darnos ese alimento. Tampoco quisieron pagar el costo de un geriátrico", explicó Daniel, compungido.

Iurisci explicó: "Por el incumplimiento de la obra social se iniciaron demandas. La Justicia nos dio la razón, pero nunca cumplieron con lo ordenado. Mi padre murió antes de poder recibir la atención correcta. Vamos a iniciar una demanda por el daño que le han hecho a mi familia".

En Córdoba, un jubilado bancario cordobés, José María Porrini, cuya esposa falleció de cáncer el 8 de febrero último, se presentará ante el juez Oyarbide para que investigue si los medicamentos oncológicos que le proveyó la Asociación Bancaria estaban adulterados o vencidos.

Podría no ser el único caso, según Ricardo Ríos, presidente del Centro de Jubilados del Banco de la Provincia de Córdoba. "No es un hecho aislado. Existe una gran preocupación entre los bancarios de Córdoba después de lo que se ha conocido que ha sucedido en Buenos Aires. Se sospecha que algo similar puede haber ocurrido en Córdoba. Muchos de los medicamentos para los tratamientos venían directamente de la OSBA central", indicó Ríos.

Hace un año que Ester recibe la medicación correctamente, pero cuenta que a partir de que se conocieron públicamente las irregularidades de La Bancaria, desapareció su legajo médico. Vignolo sólo en abril de este año comenzó a recibir la medicación a tiempo y en buen estado. "Inicié una causa penal y civil contra el señor Zanola", dijo.

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