El drama que aumenta con el frío

El drama que aumenta con el frío
Muchas familias indigentes deben rebuscárselas para no morir de frío. Con las temperaturas más baja del año, la subsistencia se agrava para un 30% de mendocinos que vive en la pobreza.
Con las temperaturas más bajas del año y la nieve en puerta, la subsistencia se agrava para un 30% de mendocinos que vive en la pobreza.

Luego de adentrarnos en una villa, ubicada en Rodeo de la Cruz, de Guaymallén, las familias nos contaron qué alternativas usaban para combatir el invierno.

Estufas improvisadas, ladrillos calientes, rústicas chimeneas y salamandras de leña o gas, son algunos de los recursos que utilizan. Pero a la hora de enfrentar las heladas nocturnas, estos recursos no sirven de mucho, ya que todas las casas son construcciones muy precarias.

No poseen ventanas de vidrio, sino que se las reviste con nylons. "Todos los días vamos a buscar leñas a las fincas abandonadas", expresó Sergio (22).

Adrian (24), afirmó que su techo era de caña, y que el frío se traspasa igual. "Adentro, no sentís el calor. Yo mandé a mi nena a la casa de mis suegros, porque ellos tienen calefacción, y así no pasa tanto frío", manifestó este joven padre desocupado, quien comentó que su nena se había enfermado por culpa de las bajas temperaturas que pasan allí.

Esta falta de calefacción, lleva a que las familias terminen usando métodos, un tanto, peligrosos. "Anoche puse un tronco en la chimenea, y se empezó a quemar todo. Me llenó la casa de humo. Por suerte, desperté antes", explicó Adrián.

Como si el malestar económico y el insoportable frío no fueran suficientes, muchas familias de la villa, también deben luchar con la fuerte discriminación a la que son sometidos continuamente."No somos delincuentes como piensa la gente. Acá hay gente trabajadora, que labura para subsistir", aclaró Nelson (34), padre de dos chicos.

La mitad del barrio es desocupada, y en la mayoría de los casos, el vivir en la villa es el factor que causa esta situación. Sobreviven de changas, laburos temporales, carritos o colaboraciones. "Cuando vamos a buscar laburo, decimos que somos de acá y nos dejan sin trabajo", manifestó Nelson. Adrian fué uno de los que vivió esto. Consiguio trabajo como obrero y cuando se enteraron que era del asentamiento, lo despidieron al instante.

"La gente nos discrimina, con sólo saber donde vivimos", afirmó el joven, y agregó: "Muchos venimos de buenos barrios. Lo que pasa es que, como en todo, hay algunos que roban y nos meten a todos en la misma bolsa".

Martin (32), subsiste mediante su trabajo y el plan oficial: jefes de hogar. "Yo tengo trabajo pero hay otros que no tienen la misma suerte que yo. Porque para adentro, el panorama en la villa es peor".

Martín, también aseguró que fué a pedir nylon a la Municipalidad y no le prestaron atención. "Desde la Municipalidad no nos quieren dar nada. Pero a la hora de buscar votos, vienen y nos prometen de todo", exclamó Sergio, muy ofuscado.

A cualquiera le puede pasar. Mercedes (38), esposa de Nelson y madre de dos niños, nos contó, cómo fue que la vida los trajo allí. " Viviámos en un barrio común. Pagabamos alquiler, pero Nelson quedó sin trabajo y yo no conseguía. Por lo que no podíamos seguir pagando el alquiler. Por ello no nos quedó otra que venir a vivir acá", explicó Mercedes.

"Yo doy gracias por tener un lugar, hay otras familias, más al fondo del barrio, que no tienen nada. Y ver eso te duele", concluyó.

No solo los adultos provenientes del barrio, son discriminados, sino tambien sus chicos, en los colegios. Es por eso que muchos deciden no mandarlos a la escuela. "Eso corre por cuenta de cada padre", dijo Mercedes.

Volviendo a la Ciudad, el panorama aparenta ser diferente, pero no lo es. Muchas personas viven en las calles, duermen en plazas o galerias, y para ellos el frío es, también, un factor preocupante, que pone hasta en riesgo sus vidas.

Rubén (54), un indigente que recorre la Ciudad con su carrito a cuesta, contó que recibe ayuda desde la Iglesia de los Jesuitas, como frazadas y comida. "Tomo mucha sopa para mantenerme caliente y fuerte", dijo Rubén.

Otra señora que vende estampitas en las Iglesias, comentó que tuvo que faltar unos días porque el frío era inaguantable.

¿Y la ayuda? Desde el Ministerio de Desarrollo Social Sergio Alvarez, explicó que el programa de emergencia funciona de forma descentralizada. Es decir que el Ministerio envía anualmente recursos a la municipalidades y son, precisamente éstas, las que se encargan de distribuirlos. El ministerio sólo interviene cuando en algún municipio se superó la capacidad de ayuda y se necesita una cantidad extra de recurso. Pero esto todavía no sucede. "No hemos recibido ningín reporte desde las municipios, por lo que se continua dentro de los parámetros normales de pobreza", aseguró Álvarez.

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