Donzis: “Crece en el mundo y en el país la judeofobia”

"Ver en las calles de Argentina carteles con cruces esvásticas y que no despierte condena alguna y que solamente las víctimas tengan que defenderse, es tan grave como los carteles mismos", dijo el presidente de la Daia de Argentina, Aldo Donzis, durante su paso por Rosario. El dirigente fue recibido por el intendente Miguel Lifschitz, se reunió con el arzobispo, monseñor José Luis Mollaghan, y con los presidentes de los distintos bloques que conforman el Concejo Municipal.
Donzis reconoció que "en nuestro país comenzó un brote antisemita o judeofóbico muy, muy fuerte, que no es monopolio de la Argentina, ha comenzado también en distintas partes del mundo. Acá ocurrió a partir del conflicto bélico del Medio Oriente y si bien las primeras manifestaciones eran contrarias a una guerra, era manifestar en contra de las políticas del gobierno de un Estado, como es el Estado de Israel, lo que ocurrió fue que rápidamente estas manifestaciones se convirtieron en un odio judeofóbico. Algunos grupos pequeños de la sociedad han utilizado como pretexto un conflicto bélico para poder diseminar ese odio judeofóbico en la sociedad argentina".

   El dirigente precisó que "aparecer por las calles con carteles que decían judíos asesinos no tenía nada que ver con el conflicto; aparecer con carteles con cruces esvásticas hablando de genocidio y holocausto no tenía nada que ver con el conflicto en Medio Oriente. Hacer manifestaciones y señalar a los judíos argentinos en las puertas de sus casas o de sus oficinas, es una conducta propia nazi de los años ‘30 en Alemania. Incitar a un boicot a productos y a comercios judíos no es otra cosa que un odio judeofóbico".

   —Fue o es un antijudaísmo distinto, pues se han sumado algunos grupos de izquierda ¿verdad?

   —Hoy lo que pudimos apreciar es algo diferente a las típicas manifestaciones antijudías, que eran los clásicos nazis, neonazis o fascistas, hoy quienes caminaban en las manifestaciones son grupos de izquierda. Grupos de izquierda que fueron formados en el progresismo y que se supone que es gente que debe valorar la democracia, aparecían defendiendo regímenes teocráticos como Irán y por ende defendían causas terroristas, como los grupos Hamas y Hezbollá.

   —Es una paradoja, porque aquella izquierda que defendía al judaísmo y se opuso al nazismo hoy tilda al judaísmo de nazista.

   —Es una paradoja total. Conductas fascistas de la época de los ‘30, hoy las está siguiendo una izquierda que nosotros entendíamos que jamás podían estar ubicada en ese lugar.

   —Hay una parte de la derecha que también está en lo mismo. Incluso en el catolicismo, con las declaraciones del obispo Richard Williamson.

   —Ciertas derechas e izquierdas están juntas, llegaron a tal extremo que se juntaron, dieron toda la vuelta. El caso del obispo Williamson causó conmoción. Enterarnos de cuatro obispos recuperados por la Iglesia, que habían sido expulsados por oponerse nada menos que al Concilio Vaticano II, que promovió el diálogo judeocristiano, también. Y descubrir que uno de estos cuatro obispos estaba en Argentina nos sobresaltó. Era director de un seminario trasvasado por su propia ideología y sus hermanos de la fraternidad decían que seguía negando el Holocausto. Hemos celebrado la decisión del gobierno de retirarle la residencia.

   —¿Están conformes con el giro político que ha tenido el gobierno?

   —Hemos discutido mucho con el gobierno nacional. Si bien ha tomado la decisión de rechazar y condenar las manifestaciones antisemitas y discriminatorias, creo que no era responsabilidad de la comunidad judía pedirle que lo hiciera. Son situaciones donde la reacción y la condena deben obrar automáticamente.

Comentá la nota