Donde los números no cierran

Un manto de sospecha recae sobre una posible triangulación de dinero entre la Comuna y la fundación Valorar por los fondos de la Repu. Una situación en la que el Municipio paga los gastos de uno de los íconos de la ciudad pero privatiza las ganancias
A casi un año de la nueva gestión Comunal, el manejo de los fondos de la República de los Niños comenzó a generar serias dudas y sospechas en algunos sectores de la oposición. Por estos días, desde ese parque temático están entregando tickets de estacionamientos con una numeración que supera los 30 mil.

Esto significa que a un promedio de dos personas adultas por auto, la Repu habría recaudando en el año un piso de 300 mil pesos. A esta cifra hay que sumarle los ingresos por las concesiones a los tres emprendimientos gastronómicos, los juegos, el tren, las entradas a los dos museos y la granja del parque, los puestos de golosinas y las publicidades que se filman en el predio.

Sin embargo, de acuerdo al presupuesto recientemente aprobado, todos los gastos los pasan al Municipio y se prevé liquidar a fin de año un ingreso de sólo 114.000 pesos.

“Esta situación es peor a lo que están haciendo con el Zoológico”, dijo a Hoy el concejal Oscar Negrelli. “En el zoo, al menos lo recaudado por entradas va directamente a Tesorería General”, agregó.

El manejo del dinero en la Repu se hace a través de la fundación Valorar, un sistema similar al utilizado en los años alakistas con la fundación Ciudad de La Plata. Sectores de la oposición dijeron a Hoy que esta fundación carece de toda trayectoria en problemáticas de la niñez y esparcimiento. “Ni siquiera presentaron formalmente el convenio con esa fundación”, se quejó Negrelli.

Formalmente, el Ejecutivo debería presentarle el convenio al Concejo Deliberante para que este cuerpo lo rectifique. De ser así debería especificar todas las contribuciones que con esa recaudación hace la fundación.

El esquema de gobierno a través de fundaciones comenzó años atrás a través de una ordenanza mediante la cual la Comuna quedaba autorizada a recurrir a estos organismos para el manejo de dinero.

En realidad, esta ordenanza establecía que la fundación destinada a esa tarea debía realizar un mínimo de prestaciones. Sin embargo, esto nunca se cumplió y los gobiernos comunales nunca detallaron los acuerdos con estos organismos. En este caso, el bruerismo no es la excepción.

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