Dónde están hoy los primeros en dar el portazo K

Alejados del epicentro del poder, los ex ministros regresaron a sus profesiones en el ámbito privado y probaron suerte en la literatura y en los medios de comunicación, demostrando que hay vida después de los Kirchner.
Cuatro siglos han pasado desde que tres funcionarios del emperador de Hamburgo fueran arrojados como castigo desde la ventana del Castillo de Hradcany y, si bien las prácticas contemporáneas están lejos de igualar a lo que se conoce como "la defenestración de Praga", la expulsión o renuncia de un ministro en la Argentina kirchnerista también tiene sus bemoles.

Desplazados por enfrentar su autoridad o desoír sus directivas, los colaboradores de la primera época del gobierno de Néstor Kirchner eligieron variados caminos para escapar del ostracismo que depara el abandono del poder: recorrer el mundo dictando conferencias, trabajar en un organismo internacional o en una entidad social, volcarse a la pasión futbolística y hasta conducir un programa de televisión.

El primero en pegar el portazo fue Gustavo Beliz que, en 2004, a tan solo un año de gestión, se fue del Ministerio de Justicia denunciando persecución y actividades ilegales de la Secretaría de Inteligencia, a la que identificó como "una policía secreta y un Estado paralelo". Además del destierro político, estas acusaciones le valieron una causa que fue elevada a juicio oral y público (ver recuadro).

La figura de Beliz se fue desdibujando públicamente y en el último lustro fue escasa la información que se conoció sobre su destino: apenas que consiguió un cargo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el seguimiento de proyectos de financiación relacionados con la calidad institucional en América Latina y que se instaló en Washington con su esposa María Florencia Meritillo y sus cuatro hijos. Antes, había trabajado como veedor de elecciones para la Organización de Estados Americanos (OEA).

Está totalmente apartado de la actividad política nacional, aunque algunas versiones indican que en unos de los viajes que realizó a Buenos Aires para visitar a su familia y amigos habría sido tentado sin éxito por la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, para regresar de su mano a la arena política.

Otro de los hombres de la primera época kirchnerista, que quedó casi en el olvido de la opinión pública general, es Horacio Rosatti. Este constitucionalista santafesino vino a ocupar el lugar dejado vacante por Beliz en Justicia. Su estrella no brilló demasiado. Fue obligado a dar un paso al costado por el entonces presidente Néstor Kirchner cuando resistió las presiones para presentarse como candidato a diputado nacional en los comicios de 2005.

Separado de las huestes kirchneristas, Rosatti volvió a trabajar en su estudio jurídico de Santa Fe, brinda conferencias sobre derecho constitucional y es un obligado hombre de consulta en el análisis para la reforma de la Carta Magna de su provincia, que él respalda. Está alejado de la política -fue intendente de la capital santafesina entre 1995 y 1999- y en estas últimas elecciones ha rechazado una oferta del senador Carlos Reutemann para postularse como diputado nacional.

Pero lo que no ha resignado este ex ministro de Kirchner y prestigioso jurista en estos últimos años, es su pasión boquense. Tanto que, entre libro y libro de derecho, se animó a escribir sobre la historia del club Boca Juniors bajo el título Cien años de multitud. Se equivoca quien piense que fue apenas un pasatiempo. El proyecto contiene cinco tomos y el primero de ellos, que abarca el período amateur de la institución xeneixe, fue todo un éxito y se agotó rápidamente en las librerías.

Con una exposición pública mayor que la de sus ex compañeros de Gabinete, el primer canciller K, Rafael Bielsa, reparte su tiempo fuera del poder entre su profesión de abogado, sus columnas en un semanario porteño y su programa Café Las Palabras, que se emite los viernes por un canal de cable. Aunque su salida del gobierno fue algo ríspida, su relación con el ex presidente sigue siendo buena y fue justamente su primer entrevistado en el ciclo televisivo.

Bielsa dejó el Ministerio de Relaciones Exteriores luego de haber sido elegido como diputado nacional por la Capital Federal en las legislativas de 2005. Había tenido diferencias con el entonces jefe de Estado por el caso de la médica disidente cubana Hilda Molina y éste le había pedido la renuncia de su jefe de Gabinete Eduardo Valdez. No obstante, Kirchner quiso reconocer su lealtad y lo nombró embajador en Francia. Bielsa accedió al nuevo destino renunciando a la banca poco antes de asumir formalmente, pero no pasaron 24 horas que se arrepintió porque sentía que defraudaba a quienes lo habían votado y dijo que ocuparía su lugar en el Congreso.

Luego de aquel traspié, el ex canciller se calzó el traje de candidato a gobernador de Santa Fe por el kirchnerismo en 2007, pero fue superado en diez puntos por el socialista Hermes Binner. No volvió a probar suerte en las urnas, a pesar de que en estas últimas legislativas se especuló con que el PJ porteño le ofrecería encabezar la lista a diputados nacionales. Prefirió las cámaras televisivas en un ciclo periodístico junto con su ex jefe de gabinete de la Cancillería y el encuestador Artemio López. Por su charla de café, pasaron Kirchner, Martín Sabatella, Pino Solanas y Angel Cappa (DT de Huracán), entre otros.

El caso de Roberto Lavagna es bastante particular porque intentó capitalizar políticamente su alejamiento del Ministerio de Economía y enfrentó en las urnas al poder kirchnerista, sacando el tercer puesto en las elecciones presidenciales de 2007 con 3.290.320 votos. Tras abandonar el Gobierno en 2005, Lavagna volvió a dedicarse a su tarea de economista y a brindar conferencias en el país y en el extranjero.

También fundó el Consejo para Una Nación Avanzada (UNA) con otros economistas e intelectuales como Javier González Fraga o Abel Posse, desde donde fija sus posturas sobre la marcha de la economía y demás temas de la agenda pública y, correlativamente, mantiene viva sus aspiraciones para alcanzar la Casa Rosada.

Con más bajo perfil, la sucesora de Lavagna en el Palacio de Hacienda se recluyó en la Asociación de Madres de Plaza de Mayo luego de dejar el gobierno en medio del escándalo de la bolsa con dinero encontrada en el baño de su despacho. Felisa Miceli es la directora del Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas de la entidad presidida por Hebe de Bonafini.

En este nuevo puesto, la ex funcionaria de Kirchner administra los principales proyectos que lleva a cabo la organización, como la universidad de la Asociación, la radio y la construcción de viviendas populares que se realiza a partir de acuerdos con la Nación y el gobierno porteño. Mientras, aguarda la evolución de la causa judicial en su contra por presunto enriquecimiento ilícito

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