¿Y dónde está el piloto de los bonaerenses?

Por Fernando Gonzalez

Emilio Monzó cometió el peor pecado de estos tiempos bélicos en el universo kirchnerista. Mantuvo una relación sensata y priorizó el diálogo con los dirigentes del campo. ¿Cuál era el cargo al que renunció ayer? Ministro de Asuntos Agrarios de Buenos Aires. ¿Qué debía hacer? ¿Pelearse a muerte con los chacareros bonaerenses, quienes son el corazón productivo de la provincia? Pero está visto que la racionalidad no cotiza hoy en el círculo estratégico de Néstor Kirchner.

¿Y Daniel Scioli? ¿Y dónde está el piloto de los quince millones de bonaerenses? ¿Dónde quedó aquel gobernador que le salvó las papas electorales a los Kirchner en el 2007? Aquel hombre de mensaje positivo, que no se cansaba de hablar de la producción y el trabajo, al que debió acudir el ex presidente cuando empezó a sospechar que iba a perder la elección del 28 de junio y lo embretó con una inexplicable candidatura testimonial.

Scioli debió echar a su ministro de los temas del campo porque hablaba, justamente, con el campo. Y lo echó porque Néstor Kirchner le había advertido que podía convertirse en un traidor. Tal vez haya llegado la hora en la que el gobernador deba recuperar su independencia, pensar más en su propio futuro y en no traicionarse a sí mismo ni a quienes lo votaron.

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