La donación más importante fue de un simpatizante de Lavagna

El máximo aportante declarado de las elecciones presidenciales de 2007 no es un empresario famoso, un banquero millonario ni un candidato esperanzado. Es Eduardo Marcelo Asensio, un técnico mecánico de 81 años que donó 997.170 pesos a la campaña de Roberto Lavagna.
No tiene militancia y nunca trabajó activamente en política, pero hace casi 40 años que es amigo del ex ministro de Economía, en octubre del año pasado candidato de la Concertación UNA. Cuenta que por eso dos meses antes de los comicios presidenciales le ganó un juicio a la Anses por casi un millón y medio de pesos y pensó que el mejor destino de esos fondos era ayudar a Lavagna en su proyecto. "Tenía el dinero en una caja de ahorro y lo puse a su disposición. El lo necesitó y lo usó. Eso es todo", dice Asensio con toda naturalidad.

Acumuló tamaño crédito con el Estado porque se jubiló como vicepresidente de Aluar, la gigantesca empresa metalúrgica, en una época en que la ley le garantizaba haberes del 82 por ciento móvil. Entonces, se dedicó a asesorar empresas. Primero, en forma independiente, pero al poco tiempo Lavagna lo llevó con él a la consultora Ecolatina.

Su primer trabajo había sido FATE, fábrica en la que entró no bien se recibió de técnico mecánico en el Otto Krause. Hizo allí una larga carrera: de secretario del presidente a miembro del directorio.

Hoy, Asensio está retirado y no tiene ningún bien a su nombre. Cuenta que está enfermo desde hace 20 años y que repartió lo que tenía entre su familia. Separado y padre de tres hijos, vive solo en Belgrano, en un departamento que alquila. Después de jubilarse, estudió seis años filosofía y hace cuatro que va a un taller de literatura. "Escribo cuentos y algunos poemas. Hay que tener proyectos de vida propios, más allá de la familia."

-¿Qué le dijo su familia de la donación para la campaña?

-Lo comenté con ellos y estuvieron de acuerdo con que hiciera lo que yo quisiera.

Asensio mantuvo siempre un bajísimo perfil y el monto de su aporte sólo se conoció cuando los auditores de la Cámara Nacional Electoral le advirtieron a la jueza María Romilda Servini de Cubría que la donación era tan alta que había superado por 183.083 pesos, la máxima permitida por ley.

Nadie se había dado cuenta antes porque el aporte estaba dividido en tres partes: 220.000 pesos para la Alianza Concertación Una, 510.000 para el Partido Concertación para una Sociedad Justa y 267.170 para el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), que apoyó la candidatura de Lavagna.

El 10 de octubre pasado, los auditores le recomendaron a Servini que solicitara a Asensio una "expresión de consentimiento" para corroborar su donación. La jueza lo hizo y consultó también al partido.

LA NACION se comunicó ayer con una fuente de la campaña de Lavagna que confirmó la donación, pero no quiso hablar sobre la violación del tope legal.

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