A Domínguez se le aguaron los anuncios

El ministro de Agricultura tenía previsto viajar hoy a la localidad de Aranguren para anunciar medidas sobre trigo, maíz y carnes. Alfredo De Angeli rechazó las propuestas y habrá una nueva ronda con productores.
El plan del gobierno nacional para acercar posiciones con el campo empezó con el pie izquierdo. El ministro de Agricultura suspendió el viaje que tenía previsto hacer hoy a Entre Ríos con el objetivo de anunciar medidas concretas para revivir el mercado de trigo, que tiene muchos vendedores y ningún comprador, y donde hace años los exportadores no respetan el precio pleno del cereal. Domínguez reemplazó el anuncio por una reunión en Buenos Aires con productores de esa provincia. Pero Alfredo De Angeli advirtió que no asistirá porque "no hay soluciones".

"Siguen pateando el tema", dijo el presidente de la Federación Agraria de Entre Ríos, que desde hace semanas propone un cese de comercialización, una medida que definirá por sí o por no el próximo 5 de enero la Mesa de Enlace. "Hay mucha bronca porque hay una buena cosecha y ahora no hay a quién venderle el trigo. Esto es ridículo, porque el trigo entrerriano no sirve para molinería, sino que debe ir a exportación. Esto es un capricho del gobierno nacional", se enojó De Angeli.

El Ministerio de Agricultura, sin embargo, adelantó que hoy, con la presencia de ruralistas y del gobernador Sergio Urribarri, "informará sobre los resultados del acuerdo con la Federación Agraria de Entre Ríos". El comunicado oficial informó que se ratificó el compromiso de la apertura de permisos de exportación por 300 mil toneladas complementarias (teniendo en cuenta que en la provincia hay 900 mil toneladas que no consiguen comprador); que se va a establecer una mesa de trabajo para "implementar un mecanismo de compensación entre el valor de FAS teórico oficial y el

precio real recibido por el productor"; que se abrirá una oficina de la ONCCA en Paraná, y una línea de crédito del Banco de la Nación Argentina, con tasa subsidiada, para la retención del trigo, usando como garantía los certificados de depósito en cooperativas y acopiadores. Y que además Domínguez propondrá la creación de una mesa provincial de trigo "en defensa de los productores".

Domínguez tenía previsto viajar hoy a la localidad de Aranguren. En un principio desde el Ministerio de Agricultura se dejó trascender que el Gobierno estaba dispuesto a intervenir en el mercado de trigo con la compra de, al menos, un millón de toneladas. Y que ése sería el primer paso antes de la creación de un organismo que retomara algunas de las tareas que la Junta Nacional de Granos desarrolló hasta 1991. El mismo Domínguez, 24 horas atrás, les anticipó a los periodistas que participaron de un brindis de fin de año que habría grandes novedades con el trigo este miércoles. Pero pocas horas después las presiones de las exportadoras de cereales y de los molineros se hicieron evidentes: y el plan intervencionista empezó a virar hacia la posibilidad de hacer un nuevo acuerdo con esos sectores (los grandes compradores de trigo).

Sin embargo, el ministro hoy no anunciará ni una cosa ni la otra. Fuentes del sector aseguraron que, por lo bajo, el Gobierno les advirtió a los molinos que no les pagarán los 400 mil pesos que les adeuda por compensaciones si no salen a comprar el stock de trigo. Los exportadores, entre tanto, hacen su juego, el mismo de siempre: exigen más cupos de exportación. El visible fracaso del acuerdo de Entre Ríos –que en un principio incluía a la Federación Agraria local, que ahora abandonó el barco– es un golpe para el plan de seducción que tenía pautado el Ministerio de Agricultura, que soñaba con resolver el cuadro insólito de un mercado de trigo donde nadie quiere comprar el stock actual, que, por si fuera poco, la próxima semana se incrementará en 3,5 millones de toneladas provenientes del sur de la provincia de Buenos Aires.

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