"El domingo hay que votar y contar bien los votos".

El líder de Unión Pro cerró su campaña en el interior; no fue De Angeli.
No le alcanzó el saludo desde el escenario. Tampoco los besos al aire trepado al vallado de seguridad. Entonces, por primera vez en la campaña y en su último acto en el interior bonaerense, Francisco De Narváez superó sus límites: saltó para perderse entre abrazos de sus eufóricos seguidores, al mejor estilo de Néstor Kirchner.

Al millar de asistentes, arribados de la región, les pidió: "Salgan y convenzan". Y exigió a sus 35.000 fiscales: "El domingo no sólo van a votar sino a contar bien votos, y si los contamos, ganamos". Además, desmintió cualquier opción de un acuerdo con el oficialismo: "Tenemos un acuerdo, pero con la gente. Con el kirchnerismo no vamos ni a la esquina".

La sospecha de fraude fue también tema del discurso de Jorge Macri: "Que no nos roben los votos", tras la aparición de boletas apócrifas de Unión Pro. Y Felipe Solá llamó a todos a "vigilar cada voto".

Acompañado por Mauricio Macri y Solá, De Narváez finalizó su gira proselitista en el interior en un destino identificado con el campo. Boinas y ponchos, ideales para una jornada muy fría con nubarrones, mostraban el acompañamiento del sector rural, presente sobre el escenario con el jefe de la Unión de Trabajadores Rurales, Gerardo Venegas, y Luciano Miguens, ex titular de la Sociedad Rural. Jorge Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina, envió un discurso grabado. Alfredo De Angeli, que se ganó retos por llamar a los productores a buscar gente en los campos y decirles a quién votar, se quedó fuera de la foto.

A mediodía, subidos a la caja de una camioneta, De Narváez y Macri estuvieron al frente de una caravana de autos que recorrió la ciudad natal del jefe de gobierno porteño. Así llegaron al predio lindero al hipódromo con una colorida puesta en escena -monitoreada por el asesor Jaime Durán Barba- que incluyó tres pantallas gigantes, globos, banderas y boletas repartidas a granel.

De Narváez jugó con los tics de su imitador de "Gran Cuñado", y llamó a fiscalizar. Fue la misma preocupación de Solá, que también prometió "seguir juntos" después del 28.

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