Un domingo de preocupación y sorpresa para el Gabinete

Los síntomas comenzaron horas después de un picado de fútbol en la Quinta de Olivos.
Bajo un diluvio, el viernes jugó el clásico picadito de fútbol de cada semana en la Quinta de Olivos. Néstor Kirchner corrió y transpiró la camiseta para el 1 a 1 final, con goles de su secretario privado y del secretario de Obras Públicas, José López.

Después, Carlos Zannini, Aníbal Fernández, Diego Bossio, Mariano Recalde y Héctor Icazuriaga, entre otros, se quedaron para compartir pizza y empanadas con el ex presidente hasta pasada la medianoche.

Ayer mismo, por la mañana, habló por teléfono con dirigentes bonaerenses de su confianza. Lo notaron contento con la solicitada que habían firmado los 37 diputados del bloque oficialista provincial respaldando su liderazgo, después del escándalo por la reunión de catarsis que se había filtrado a la prensa.

Por eso, en el Gobierno no salían de su asombro cuando se comenzaron a enterar en la tarde de la internación de urgencia del ex presidente. "¿Qué paso? ¡Cómo!", fueron las expresiones que se repitieron en media docena funcionarios y dirigentes K que se sorprendían con la noticia ante la consulta de Clarín a media tarde.

Los primeros en llegar a la clínica Los Arcos fueron Aníbal F. y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

Enseguida, se concentró sobre la vereda un grupo de simpatizantes de La Cámpora con cartulinas en las que pintaron "¡Fuerza, Néstor!". Algunos, intercambiaron insultos con automovilistas que pasaban por Juan B. Justo.

Cuando ya promediaba la cirugía, buena parte del gabinete nacional (Jorge Taiana, Nilda Garré. Carlos Tomada, Alberto Sileoni) y dirigentes K como Emilio Pérsico y Juan Cabandié se concentraron en la confitería del piso 11 del sanatorio, a la espera de noticias.

Sin originalidad, todos coincidían en que había sido un mes difícil. En lo que va de 2010, los Kirchner apenas se habían podido escapar una vez a El Calafate. La crisis del Banco Central los mantuvo anclados los fines de semana en Olivos, algo a lo que no están acostumbrados Néstor ni Cristina.

Kirchner tuvo un acto en Santa Teresita, a principio de enero. Y luego una aparición en el programa 6, 7, 8 de Canal 7. En ambos defendió los polémicos DNU de la Presidenta e insistió con la idea de una supuesta "conspiración" contra el Gobierno de su esposa de la que formarían parte algunos medios, el "partido judicial" y el vicepresidente, Julio Cobos.

Desde su encierro de Olivos, redobló las reuniones de la mesa chica kirchnerista (Zannini e Icazuriaga), a veces ampliada con Aníbal F. y el ministro de Economía, Amado Boudou.

Sin desatender la interna del PJ, Kirchner le confirmó a Jorge Capitanich que organizara un acto en el Chaco el 11 de marzo para su reasunción como presidente del partido. Mientras, convocó al living de Olivos a intendentes radicales K y vecinalistas para renovar alianzas y evitar fugas, de cara a 2011.

El picadito de los viernes era de los pocos espacios de distensión que había logrado preservar en el turbulento verano. Otro, iba a ser la juntada de anoche en el living de la Quinta para ver el partido de Racing. Pero empezó el hormigueo en el brazo izquierdo y siguió la corrida al sanatorio. Al menos, se salvó de otra noche de sufrimiento por TV.

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