Domingo particular para Rossi.

"Nos queda la tranquilidad de que la división no fue por culpa nuestra", dijo el diputado, en alusión a la decisión de Reutemann de ir con lista propia. En la ciudad de Santa Fe, la performance del rossismo no fue la esperada.
El domingo fue un día gris, y sirvió de marco auspicioso para un candidato como Agustín Rossi que peleaba para renovar su banca, lejos de la paridad instalada entre Reutemann y Giustiniani. Los primeros datos del escrutinio permitieron avizorar que finalmente lo consiguió. A las 22 de ayer, cuando empezaban a conocerse los datos oficiales del escrutinio Rossi hizo declaraciones a Rosario/12. "Estamos concretando una buena elección en una provincia difícil. No quiero dar ningún número, creemos que mi banca está asegurada pero vamos a tratar de contar todos lo votos", dijo y le cargó las tintas a Reutemann por la división del justicialismo: "Hay que ver cómo salen los resultados pero nos queda la tranquilidad de que la división no fue por culpa nuestra". Los militantes ubicaban el fuerte electoral en los barrios periféricos de Rosario y en localidades como Puerto San Martín, San Lorenzo, Carcarañá y Villa Gobernador Gálvez. Al respecto el diputado Alejandro Rossi, hermano del candidato oficial del gobierno nacional en Santa Fe sostuvo: "Hicimos una buena campaña en lugares que ni pensábamos como el norte de la provincia, aunque en ciudades como Santa Fe estamos por debajo de nuestras expectativas. Igual creemos que podremos mantener vigente la fuerza".

Cuando los primeros sondeos publicados le asignaban apenas un 10% a Claudio Leoni, el candidato a senador del FPV, en el bunker kirchnerista todos estaban expectantes. Estaba claro, la misión de la fuerza política era renovar la banca de Agustín Rossi, una meta que durante toda la campaña se encontró con obstáculos. Empezando por los escraches que partieron desde los sectores agrarios más radicalizados. "Santa Fe estuvo atravesada por el conflicto agrario", se justificó Alejandro Rossi, respecto a la baja performance del partido en suelo local.

Evidentemente la decisión de ir por listas separadas perjudicó tanto a Reutemann como a Rossi. El candidato del Frente para la Victoria se sinceró antes de emitir su sufragio en la escuela Leandro Alem, de Italia al 1200. Cuando fue consultado sobre el momento que atraviesa el justicialismo local disparó: "El partido está dividido porque Reutemann no quiso ir a la interna, no estamos en un buen momento". Además desestimó la posibilidad de una alianza entre Néstor Kirchner y el ex corredor de Fórmula 1: "El único que dice que puede haber reconciliación entre ellos es Giustiniani". "Nada es irreconciliable, pero no creo que se dé", afirmó.

Sabiendo que los resultados no eran favorables Rossi aseguró que iba a aceptar lo que saliera de las urnas como un mandato popular, pero exigió lo mismo del resto de los candidatos. "Deseo dos cosas: que el resultado electoral sea aceptado por todos los sectores políticos y sociales. Y que a partir de mañana se aflojen las tensiones y los argentinos encontremos mayor camino para el diálogo". Esto último pudo leerse como una clara señal de autocrítica al rumbo elegido hasta ahora por el gobierno nacional.

Más temprano el candidato kirchnerista había copiado el ejemplo de la presidenta Cristina Fernández incorporando en sus declaraciones la solidaridad con el pueblo hondureño. "Quiero expresar mi más enérgico repudio a lo que está pasando en Honduras. La Presidenta ya ha instruido a su canciller para que reactive todos los mecanismos multilaterales a fin de que la situación se reestablezca con normalidad", afirmó.

El bunker de Rossi se emplazó en el edificio perteneciente al Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop) de Montevideo 1567 donde predominó la prudencia entre los dirigentes. Las primeras declaraciones públicas fueron del presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Luis Rubeo, expresando confianza en que Rossi sería reelegido. Dos horas después Alejandro Rossi también dio una conferencia de prensa aunque sin dar a conocer datos y recalcando que se trataba de una elección "difícil". A las 21.15 jóvenes militantes del movimiento Evita coparon el lugar al grito de "Vamos a matar a todos los gorilas" y permanecieron durante casi una hora al ritmo del redoblante. Mientras, en un cuarto del inmueble Agustín Rossi seguía el escrutinio en un televisor de pantalla gigante junto a sus mas fieles colaboradores y conservaba el hermetismo respecto a los resultados.

Al ser consultado sobre su lugar a partir del lunes resumió su situación en pocas palabras: "Para mí no terminó el domingo". Se trataba de un domingo particular y cargado de incertidumbre.

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