¿Dominará la oposición el Congreso?

Por Fernando Laborda

Pese a la dura derrota que sufrió el kirchnerismo en la reciente sesión preparatoria de la nueva Cámara de Diputados de la Nación, sería más que aventurado pronosticar que una oposición unida dominará de ahora en más el Congreso.

A lo sumo, sí podríamos afirmar algo concreto: el Poder Legislativo dejará de ser una mera caja registradora de las iniciativas de la Casa Rosada. A partir de ahora, al oficialismo le costará muchísimo sancionar leyes, al tiempo que a los legisladores de la oposición también les demandará demasiado esfuerzo aprobar sus proyectos.

El futuro del Poder Legislativo dependerá en primer término, desde este 10 de diciembre, del nivel de conflicto y del grado de fragmentación de los bloques opositores en la Cámara de Diputados.

El segundo factor que condicionará el porvenir de la Cámara baja será el grado de coincidencias y disidencias internas dentro de cada sector político en que se divide la oposición; por ejemplo, entre alfonsinistas y cobistas, o entre macristas y felipistas.

Claro que, al margen de lo que haga la oposición con su mayor número de diputados, será clave lo que haga el oficialismo. La estrategia de Néstor Kirchner puede resumirse de esta manera:

1) Hacerse fuerte en el Senado, donde la paridad de fuerzas es mucho mayor.

2) Cooptar o seducir al mayor número posible de legisladores de la oposición, forzando diferencias entre ellos.

Si esta estrategia no da resultado, las opciones que maneja el kirchnerismo pasan por desactivar al máximo el Congreso o recurrir al veto, un arma constitucional que terminaría con cualquier pretensión legislativa de la oposición, pero a un costo político demasiado grande para el oficialismo y también para el país, que vería descender notablemente la producción legislativa.

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