Los dólares del Central, Redrado y Telecom: un combo que tiene en vilo al empresariado

Por Horacio Riggi

Mientras el ministro de Economía, Amado Boudou, sigue en la Argentina a pesar de que para esta fecha tenía agendado viajar a Davos y presentar con bombos y platillos la oferta a los acreedores de la deuda aún en default, y mientras los empresarios y la oposición le soltaron la mano al presidente del Banco Central, Martín Redrado, hay otra novela que da que hablar en la Argentina: el caso Telecom.

Los empresarios, casi todos de vacaciones por esta época, se enfocaron en principio y por las dudas a comprar los dólares necesarios para cubrir sus acreencias en esa divisa. Luego, a comentar por lo bajo que lo mejor que puede hacer Redrado es alejarse del Central. Es que uno de los temores de los hombres de negocios tiene que ver con los verdaderos efectos que ocasionará el ‘affaire’ en la economía, si se extiende mucho tiempo más.

En principio, saben que si bien las reservas del Central superan los u$s 48.000 millones (para ser más precisos u$s 48.200 millones según el último dato oficial) y que con ese nivel se puede, en principio, manejar el tipo de cambio sin temor a una devaluación feroz, lo preocupante es que no sólo las reservas son las que sostienen el valor de la moneda: lo que sostiene el valor es la confianza. De lo contrario, los ingleses que en su Banco Central no tienen muchas más reservas que las que tiene la Argentina (alrededor de u$s 80.000 millones), deberían tener una libra cuyo valor esté más cercano al peso local. Claro, la realidad indica otra cosa: hay que tener casi seis pesos para comprar una libra esterlina. Ejemplos al margen y sin ánimos de poner en discusión cuál es el tipo de cambio que necesita la Argentina para ser competitiva, los empresarios saben que hay una relación directamente proporcional entre la extensión del conflicto en el Central y la credibilidad del peso y por eso le quitaron el apoyo a Redrado.

Pero hay otro fantasma que sobrevuela en la mente de los empresarios y que está vinculado al caso Redrado. Este tiene que ver con qué pasa si el Gobierno no logra destrabar el dinero y finalmente no puede utilizar las reservas para cancelar deuda. Este esquema preocupa y mucho. Porque si bien descuentan que finalmente el oficialismo logrará el objetivo, hasta ahora la situación se fue complicando. Entonces la duda radica en qué se le puede ocurrir al Gobierno en el caso de no contar con las reservas. Es este sentido es donde entra a jugar el caso Telecom y también por qué los bancos apoyan la destitución de Redrado. Los bancos, en el fondo, temen cualquier acción oficial que los perjudique. Pero a decir verdad, la empresa de telefonía que en el país tiene su capital dividido entre Telecom Italia y el grupo local Werthein (tal sociedad conforma Telecom Argentina) está inmersa en un conflicto desde que Telefónica compró a Telecom en Europa. A partir de esa operación, Telecom Italia está obligada a desinvertir en la Argentina porque Telefónica posee acciones en las dos compañías: Telefónica y Telecom Argentina. El miedo de los empresarios –más allá que en su mayoría le dan la derecha al Gobierno en la pelea con Telecom Italia– radica en las palabras que utilizó la semana pasada Julio De Vido. Todos entendieron que el ministro de Planificación sugirió la reestatización de Telecom. Es decir, saben que el Gobierno les da sorpresas y la mayoría de las veces no son precisamente las que ellos desean, pero lo que todavía no saben es hasta dónde tiene intenciones de llegar el Ejecutivo. Para los empresarios una posible reestatización de Telecom (a lo Chávez) en realidad esconde otros planes que el Gobierno está lejos de comunicar.

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