Un dólar deslucido aceleró la entrada de dinero a plazos fijos y fondos comunes

En los primeros 20 días de septiembre entraron $ 1400 millones a plazos fijos. Y hubo suscripciones por $ 700 millones a fondos de money market y bonos de corto plazo
La creciente debilidad del dólar y la mayor estabilidad macroeconómica que reina en el país desde que las elecciones quedaron atrás trajo aire al sistema financiero local e incentivó el crecimiento de los plazos fijos en pesos. De hecho, desde principios de julio hasta ahora las colocaciones a plazo aumentaron en más de $ 4.000 millones y la tendencia se aceleró aún más en los primeros 20 días de septiembre, cuando los depósitos a plazo en pesos del sector privado aumentaron a un ritmo 30% superior que en los dos meses pasados, y sumaron casi $ 1.400 millones.

Además, en lo que va del mes los bancos también se vieron favorecidos por un incremento importante en la entrada de dinero a fondos comunes de inversión (FCI) que invierten en plazos fijos y en instrumentos de renta fija de corto plazo. Según datos de la consultora The Fund Pro, esos productos captaron unos $ 700 millones en los primeros 20 días de septiembre. Especialmente, fueron las tesorerías de empresas y otros inversores institucionales quienes se volcaron a esos activos en busca de mejores rendimientos que los que ofrecen los plazos fijos. Es que en septiembre los bancos decidieron recortar las tasas que pagan por las colocaciones a plazo: pueden darse el lujo de hacerlo, porque tienen liquidez suficiente.

"La entrada de dinero a plazos fijos en pesos aumentó en septiembre a un ritmo 30% superior respecto de agosto. Esto aún cuando las tasas que se están pagando a los ahorristas siguen en baja", indicaron desde una importante entidad privada de origen internacional. En concreto, las entidades cuentan que hasta el momento se están viendo buenos niveles de renovación de los plazos fijos, y que frente a eso ven algo de espacio para ser más austeros con la tasa que pagan por el fondeo. A nivel minorista, la mayoría de los bancos redujo sus tasas pasivas en pesos y en dólares entre 75 y 100 puntos básicos en las últimas semanas, hasta dejarlas en niveles mínimos de fines de febrero pasado; y a nivel mayorista, en unos 25 puntos básicos, hasta una Badlar (la tasa de ahorros mayores al millón de pesos) para bancos privados de 12,25 puntos porcentuales.

En este contexto de baja de rendimientos, los grandes ahorristas decidieron volcarse a fondos comunes que invierten en plazos fijos. Sucede que la rentabilidad de los FCI todavía no se vio impactada por la reciente reducción de las tasas de plazos fijos, y todavía siguen ofreciendo retornos ligeramente más altos que las colocaciones a plazo. Es por eso que los FCI de money market han recibido casi $400 millones en lo que va del mes, al tiempo que los fondos de renta fija de corto plazo –que también apuestan a las tasas de interés en pesos– ganaron más de $300 millones. "Esta tendencia tiene dos razones. Primero, que desde las elecciones el contexto macroeconómico se ha tranquilizado, por lo que creció la confianza en el sistema financiero. Además, como el tipo de cambio no promete grandes rendimientos, la gente se ve más seducida por las tasas de interés en pesos", indicaron en otra entidad privada.

No sólo los ahorristas se animan más a los pesos, sino que también apuestan a las colocaciones a más largo plazo. De hecho, según Econviews, en las últimas semanas aumentó la preferencia por depósitos a una vida promedio de entre dos y seis meses, que explican más del 80% de la suba en el período. La contracara de esta situación es la desaceleración que está mostrando el crecimiento de los depósitos en dólares, que este año venían avanzando con fuerza. En rigor, los datos del Banco Central (BCRA) muestran que a lo largo de septiembre las colocaciones en moneda dura sólo aumentaron en u$s 37 millones, mientras que en agosto habían crecido un poco más de u$s 500 millones

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