Documento del gobierno británico admite errores "desastrosos" y "mentiras significativas" en Irak

Un documento del gobierno británico sobre las lecciones aprendidas del conflicto bélico de Irak reveló errores "desastrosos", incluida la casi absoluta ausencia de planes para garantizar la seguridad de los civiles iraquíes y para cumplir las obligaciones de guerra de la Convención de Ginebra.
El informe fue dado a conocer por el dominical inglés Sunday Telegraph e incluyó transcripciones de entrevistas con comandantes de la Armada británica "que ventilaron su frustración y enojo a los ministros y funcionarios de Whitehall".

Según el legajo hubo "mentiras significativas" por parte del gobierno.

El documento revela que el por entonces primer ministro británico, Tony Blair, mintió a los parlamentarios y a la población en julio de 2002 cuando afirmó que el objetivo de Gran Bretaña "era el desarme y no el cambio de régimen" en Irak, y admitir que "no había planeamiento" para una acción militar.

"Por el contrario, las Fuerzas Armadas británicas estaban planeando desde febrero de 2002 una invasión masiva y un cambio de régimen", continuó el informe.

El legajo cita al general Graeme Lamb, responsable de las fuerzas especiales durante el conflicto, que afirma textualmente: "Yo había estado preparando la guerra desde principios de 2002".

Los jefes militares calificaron de "atroz" y "desastrosa" la falta de apoyo del gobierno a la reconstrucción, que en palabras de unos de los comandantes, hizo que "se perdiera una oportunidad de oro" para ganarse el apoyo de la población iraquí.

La preparación precipitada fue consecuencia de que Blair quiso mantener en un pequeño círculo sus planes para apoyar a Estados Unidos en la invasión de Irak.

Como resultado, los planes "carecieron de coherencia y recursos" y causaron "peligros significativos" para las tropas, especialmente en el período de posguerra.

El informe, que contiene cientos de páginas con datos clasificados como "secretos", también denunció la casi absoluta ausencia de planes para salvaguardar la seguridad de los civiles iraquíes y para cumplir las obligaciones de guerra de la Convención de Ginebra.

Y destacó sobre el problema de la falta de equipamiento de los soldados, como los problemas con los sistemas de radio, armas y vehículos.

En una de las páginas se lee que algunas unidades entraron en combate con cinco balas para cada uno de sus soldados.

También se destaca que muchos militares tuvieron que ser desplazados hasta la zona de combate en aviones de aerolíneas comerciales, llevando como equipaje de mano su armamento, que en algunos casos fue incluso confiscado en los aeropuertos.

El informe describe la "inhabilidad para restaurar rápido la seguridad durante la ocupación" y "fallas críticas" sobre el despliegue militar, atacando "la ausencia de dirección política de Gran Bretaña" una vez terminada la guerra.

Un alto mando militar es citado textualmente: "El gobierno de Gran Bretaña, que gastó millones de libras esterlinas en recursos de seguridad para las operaciones, gastó virtualmente nada en el área económica, de la que la seguridad depende".

Con respecto a los equipos técnicos, reveló que el sistema de radio durante el combate dejaba de funcionar cada día al mediodía a causa del calor y la cadena de suministros mostró errores tan ridículos como el de hacer llegar hasta el desierto "un contenedor lleno de esquís".

"Los soldados británicos estuvieron mal preparados y pobremente equipados para lidiar con los problemas en los 100 días de combate", subrayó el documento.

La unidad de la Cancillería británica (Foreign Office) para planear la posguerra en Irak fue creada "al final de febrero de 2003, tres semanas antes del comienzo de la guerra".

"Dichos planes no contenían detalle alguno sobre qué sucedería una vez que cayera Bagdad", lo que causó numerosos problemas, agregó el Telegraph.

El documento se hizo público dos días antes que el ex funcionario John Chilcot inicie una investigación pública "para identificar las lecciones que pueden aprenderse del conflicto iraquí".

En ese sentido, los altos mandos del Ejército advirtieron a Chilcot que saque a la luz toda la verdad y no le mienta a la población para esconder errores del gobierno.

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