Docentes unidos provocaron destrozos en el Ministerio de Educación

Docentes unidos provocaron destrozos en el Ministerio de Educación

Entraron violentamente al edificio del Ministerio de Educación provocando destrozos y terror en los trabajadores del lugar

SALTA.- Manifestantes de Docentes Unidos de Salta (DUS), liderados por los diputados por el Partido Obrero, Claudio Del Pla, Samuel Huerga y Norma Colpari, junto al agitador, Ramiro Maldonado Claureentraron violentamente al edificio del Ministerio de Educación provocando destrozos y terror en los trabajadores del lugar.

Luego de la marcha convocada por Docentes Unidos de Salta (DUS) esta mañana en calles principales de la ciudad de Salta, los integrantes de este movimiento de procedencia política, tomaron el edificio del Ministerio de Educación, ubicado en San Luis 52, amenazando a los empleados, golpeando puertas y destruyendo instalaciones, tal como lo haría una banda de delincuentes que usurpa una propiedad privada.

A la cabeza de las ofensas y amenazas con palos a empleados administrativos, supervisores, directores de nivel y autoridades educativas, se encontraban en la puerta del edificio, cual comandantes de la tropa los diputados por el Partido Obrero, Claudio Del Pla, Samuel Huerga y Norma Colpari, que junto al agitador Ramiro Maldonado Claure incentivaban a los manifestantes a expandir el miedo en los pasillos y oficinas.

Las autoridades y empleados del organismo no tuvieron otra opción que encerrarse en las oficinas o huir del lugar ante los gritos, insultos y amenazas constantes.

En ningún momento las autoridades del ministerio convocaron a este sector a una reunión, sin embargo, ellos tomaron con violencia el edificio y se dispusieron a amenazar a los presentes.

La iniciativa política y el egoísmo extremo

La supuesta lucha con mascara docente no es otra cosa que una marcada iniciativa política , pues los restantes sectores docentes entendieron que se brindaron soluciones salariales y educativas y volvieron las aulas luego de más de 30 mesas de diálogo mantenidas este año.

El egoísmo extremo se vislumbra ante una sociedad cansada de soportar la falta de clases por un capricho, la imposibilidad de los trabajadores de circular libremente por las calles de la ciudad y ahora la violencia con la toma de un edificio público.

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