Los docentes bonaerenses afilaron los colmillos pero la mesa no se sirvió

MERLO: Los gremios que nuclean a los docentes bonaerenses habían pactado una primera reunión con las autoridades educativas provinciales, a efectos de consensuar temas importantes como "un buen comienzo de clases, la infraestructura escolar y la puesta en marcha de la nueva escuela secundaria", explicó el Jefe de Gabinete Alberto Pérez, pero el gobierno se enteró que los representantes del sector solo querían hablar de aumento de sueldos. Como aún no se ha fijado "el piso de la paritaria docente a nivel nacional", dijo Pérez que entonces la reunión fue suspendida hasta nuevo aviso.
"Nosotros planteamos una reunión de trabajo para que hablemos con los gremios, pero habíamos dejado en claro que no era una reunión para discutir paritarias, porque para eso esperamos el piso que se fije en paritarias desde el Ministerio de Educación nacional. Al tomar conocimiento de que los gremios traerían un pedido de aumento de sueldo, con una cifra y porcentaje prefijado por ellos, se suspende la reunión, porque esto no iba a ser en los términos de una paritaria. Queríamos comenzar febrero dialogando con los gremios, en este caso docentes, para hablar de temas que les atañen como por ejemplo un buen comienzo de clases, la infraestructura escolar, la puesta en marcha de la nueva escuela secundaria, pero no sobre un aumento salarial porque esperamos que se fije el piso de la paritaria docente a nivel nacional". Alberto Pérez, Jefe de Gabinete del gobierno de Daniel Scioli, así explicó esta tarde la razón por la cual el primer contacto formal con la dirigencia docente quedó para más adelante.

Comenzó el segundo mes del año y a 30 días del inicio de clases la incertidumbre comienza a apoderarse de los habitantes del territorio bonaerense como en cada ciclo escolar que está por comenzar. Más de cuatro millones de alumnos de la provincia de Buenos Aires están a punto de convertirse, una vez más, en rehenes de planteos y reclamos sindicales, de un gremio en el que que sus afiliados cobran puntualmente sus haberes, cada mes. ¿Podrán los educadores aprender para sí y obtener la capacidad de enseñar a sus educandos cómo deberán aplicar en sus vidas de futuros mayores el ejercicio de exigir por sus derechos, pero con la premisa fundamental de cumplir al mismo tiempo con sus obligaciones?

Que daño irreparable comete este sector de la sociedad con estos mensajes que los más chicos perciben con total claridad: la cultura de "pedir" se ha instalado entre nosotros, y aunque el sector docente no sea el único responsable de esta práctica del siglo XXI, tiene la enorme e invalorable ventaja de "trabajar" con y para los futuros "grandes", quienes para ser mejores que "los grandes de ahora", por lo que se ve, tendrán que arreglárselas solos.

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