Doce aerolíneas esperan desde 2005 la autorización para volar

El Gobierno demora el llamado a las audiencias públicas para asignar nuevas rutas de cabotaje
Doce empresas argentinas esperan, sin respuesta desde hace cuatro años, que el Gobierno llame a audiencia pública para la asignación de rutas aéreas de cabotaje, un requisito indispensable para cubrir trayectos regulares y contemplado en el Código Aeronáutico. Según un decreto de 1992, una vez registrado el pedido de la firma interesada, el trámite no debería demorarse más de 70 días.

El requerimiento más emblemático corresponde a Air Pampas, del español Antonio Mata, ex accionista y ex presidente del comité ejecutivo de Aerolíneas Argentinas y enfrentado, tras su paso por la línea de bandera, con el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime.

Pero hay otros proyectos de firmas regionales como la salteña Leal, del grupo que controla la empresa de ómnibus La Veloz del Norte; la misionera Aero Iguazú, de la compañía de transporte terrestre Crucero del Norte, que prevé cubrir rutas entre esa provincia y la Capital Federal, o Baires Fly, uno de cuyos accionistas es Jorge Polanco, piloto de Aerolíneas Argentinas. Completan la lista Beagle, Cielos Mediterráneos, Líneas Aéreas del Mercosur, Micoluc, Aviación Patagonia, Líneas Aéreas Bonaerenses y Ayres Sud, empresas que se suman a otras que ya vuelan y han solicitado nuevos recorridos, como Austral, Andes Líneas Aéreas y Macair.

La última convocatoria a audiencia pública en la Argentina fue en diciembre de 2005, cuando el subsecretario de Transporte era Ricardo Cirielli, actual secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA).

La situación motiva, desde hace varios años, quejas de los interesados. Por ejemplo de Mata, que se reunió el jueves pasado con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, a quien le reclamó por la demora. Mata tiene una buena relación con Fernández desde que el funcionario era ministro del Interior. Dueño de la aerolínea española Quamtum Air, el empresario ha dicho varias veces que tiene, desde hace dos años, un plan de negocios para invertir US$ 30 millones y empezar a cubrir destinos desde Córdoba, Bahía Blanca, Tucumán y Mendoza hasta Buenos Aires. Ese fue un pedido de Jaime, pese a la falta de respuesta: que no tuviera la base en la Capital Federal sino en el interior. Air Pampas quiere empezar las operaciones con tres aviones de Quamtum Air.

En los últimos dos años, Mata desembolsó dos millones de dólares para mantener la estructura de su proyecto, pero siempre se topó con las escasas urgencias de Jaime. En la conversación del jueves, según contó el empresario a LA NACION, le preguntó a Fernández si existía algún tipo de animosidad u orden expresa del Gobierno de no darle las rutas. "Me dijo que me contestaría en dos días", explicó.

"En proceso de evaluación"

La misionera Aero Iguazú es otro de los casos. Según consignó meses atrás el diario El Territorio , de Posadas, fue inscripta en el Registro Público de Comercio a fines del año pasado y aún espera la autorización de la Secretaría de Transporte para unir Iguazú y otras ciudades del Noroeste con Buenos Aires. El proyecto de Aero Iguazú, controlada por la compañía de ómnibus Cruceros del Norte, prevé la utilización de un avión de 50 plazas que haría tres viajes diarios entre Posadas, Iguazú y la Capital.

Otras de esas firmas, como Ayres Sud o Baires Fly, son hasta ahora empresas de taxi aéreo que trasladan a ejecutivos y tienen la intención de expandirse al mercado de cabotaje.

Consultados al respecto, en el Gobierno reconocieron a LA NACION la existencia de los 12 pedidos, pero explicaron que se estaban analizando las propuestas y muchas de ellas habían sido desechadas. "Hay que estudiar los antecedentes y los proyectos. Están todas en proceso de evaluación", dijeron en la Secretaría de Transporte, que conduce Juan Pablo Schiavi tras el alejamiento de Jaime. Agregaron que, a partir de ahora, esas autorizaciones estarían a cargo de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), que conduce Rodolfo Gabrielli.

El Código Aeronáutico establece que el otorgamiento de rutas aéreas debe hacerse mediante el llamado a audiencia pública. La obligación de dar una respuesta en un plazo de 70 días fue agregada en 1992, durante la presidencia de Carlos Menem, mediante el decreto 2186, para evitar discrecionalidad en la decisión.

Tener una ruta aérea no implica necesariamente volarla. Después de muchos años de insistencia infructuosa, el grupo LAN entró en marzo de 2005 en el mercado de cabotaje argentino. Lo hizo comprándole en 500.000 dólares las rutas a Aero 2000, en poder de la firma argentina Carreras. Aero 2000 no tenía flota, pero sí destinos asignados.

Y a Lafsa, la aerolínea estatal que nunca llegó siquiera a carretear, le fueron otorgadas hace cinco años 15 rutas, dos de ellas a Puerto Argentino, islas Malvinas.

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