El divorcio del año.

RIVER: Más flaco, el Ogro se sumó al grupo y así como sorprendió a todos, no se tentó con Nacional ni con Racing ni con los triples de miga...
Susana y Rama? No. ¿Diego y Román? Tampoco. ¿Los tortolitos de Chacho Alvarez y Solita Silveyra? Menos que menos. El divorcio del año lo tenía que tener como protagonista a él. No podía ser otro. Y la prueba apareció en el predio de Ezeiza. Por un lado, un Cristian Fabbiani deshinchado, sonriente y, según la báscula, con flamantes 99 kilos y pico. Por el otro, los triples de miga que hasta hace unos días eran su debilidad, pero que ayer, se vio, quedaron en el olvido para él. Es que en su vuelta a las prácticas tras la minipretemporada que hizo en Tandil, el Ogro sorprendió a sus compañeros -"está más flaco, sí, hasta la vincha le queda grande", dijo Facundo Quiroga-, a Gorosito y le devolvió la alegría al grupo. Aunque a tono con su nueva imagen, habló poquito y bien light, sin la pimienta habitual.

Como para demostrar que la necesidad que tenía por volver a ver a sus compañeros no era verso, el Ogro fue uno de los primeros en llegar a la práctica. Y después de la entrada en calor, también fue líder en sonrisas al ver que llegaba el momento de darle a la pelotita. Ahí, se divirtió e hizo divertir. No mostró un cambio de ritmo arrollador ni la potencia física que fue a buscar a las sierras, pero tuvo su coartada al tratarse de un fútbol reducido. Eso sí, igual le sobró aire para buscarse con Buonanotte y tarro (no en el que Pipo sirve la ensalada, claro) para capturar dos rebotes y dejar por el piso a Barbosa. Ah, y también confianza para embalarse con el Ogro que se viene. "Me siento bien. Ahora es diferente. Fui a Tandil con la idea de correr 28 kilómetros y al final hice 38. Por eso volví contento y con ganas de que llegue el clásico con Racing", contó. Y después de reconocer que aún no está en su peso ideal -"me falta bajar dos kilitos más"-, se alegró porque desde el cuerpo técnico le pidieron que no se desesperara. "No tengo que volverme loco por llegar a los 97. Es más, hablé con Francis (Holway, el nutricionista del plantel) y me dijo eso, que no me apure, que puede ser peor".

Acostumbrado a ver a su mamá cocinando en diarios y revistas, a que las cámaras lo sigan de día (y de noche) y hasta a ser caricaturizado en la tele (Toti Ciliberto le da vida al Ogro Fabbiano), el delantero aclaró que no lo sorprendió la repercusión que tuvo la dieta que llevó adelante en las sierras. "Uno se acostumbra. Y además, estaba tan metido en el esfuerzo que casi no tuve tiempo para ver qué se decía de mí", explicó. Y en el mismo tono, después de gambetear otro enfrentamiento con la gente de Nacional de Montevideo, hasta habló bien del próximo rival de River. "En mi familia hay muchos hinchas de Racing. Es un grande, no se merece estar donde está y siempre me gustó su gente. Ojo, igual le quiero ganar. Hay que saber separar", tiró mientras los mixtos de miga le daban la razón...

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